Saracho denuncia "trampas" y "voluntad de ocultación" en las cuentas del ejercicio 2016 de Popular

12 de julio de 2018

MADRID, 12 (EUROPA PRESS)

El expresidente de Banco Popular, Emilio Saracho, ha criticado que en las cuentas del ejercicio 2016, en las que se basó el folleto para la puesta en marcha de la segunda ampliación de capital, se cambiaron provisiones de una partida a otra para cubrir las exigencias que los inspectores habían requerido a la entidad, incurriendo así en "trampas" y demostrando que hubo una "voluntad de ocultación".

Así lo ha declarado el que fuera presidente de Popular durante 108 días, desde febrero de 2017 hasta su resolución y posterior venta al Santander por un euro en junio del mismo año, en su comparecencia ante la Comisión de investigación de la crisis financiera el rescate bancario y la quiebra de las cajas de ahorro del Congreso, y que dedica una fase específica a investigar la caída de la entidad.

Saracho ha explicado que cuando asumió la presidencia de la entidad quería mejorar las prácticas contables con el objetivo de restablecer el 'modus operandi' que veía "muy casual" y que no le daba la confianza de que estuviera a prueba de crisis. No obstante, ha asegurado que le avisaron sobre los riesgos de realizar ajustes de contabilidad del ejercicio que se acababa de cerrar. "Reformular unas cuentas es igual a desaparición instantánea", ha aseverado.

De esta forma, el procedimiento finalmente se puso en marcha, pero mediante una comisión de auditoría que decidiría si se aceptaba o no. El 2 de abril de 2017 se decidió llevar a cabo una 'reexpresión', que no reformulación. Tras realizarse los diferentes análisis, se anotaron varios ajustes, de los que uno parecía completamente operativo, pero afectaba al ejercicio. Se trataba de una serie de registros contables sobre activos adjudicados.

Por otro lado, se apuntó un ajuste de 123 millones de euros en concepto de provisiones "que sobraban", una cantidad que, aunque Saracho ha tachado de "irrisoria", se trata de una "trampa". Popular fue objeto de una inspección "brutal" que llevó a los responsables de aprobar las cuentas a quitar esa cantidad en las provisiones hechas por la entidad a cubrir las que ahora los inspectores le solicitaban.

"Esto fue desvestir un santo para vestir otro", ha apostillado el banquero. "Se trata de un trampa, punto y final. Quien quiera que haya hecho eso, hizo algo que es ilegal e irregular, y eso está mal", ha sentenciado. En este sentido, Saracho ha subrayado que esto demostraba que había "voluntad de ocultación".

Saracho ha proseguido explicando que en banca, al igual que en la vida, cuando una institución que es considerada "eminentemente honesta y sin corrupción" rompe una línea roja, quiere decir que lo ha podido hacer más veces. "Esta actuación que se llevó en el banco requería de una organización compleja e instrucciones ocultas para hacer algo que estaba expresamente prohibido", ha añadido.

"DESASTRE" DE AMPLIACIÓN DE CAPITAL

Por otro lado, el banquero ha dicho que tras tener una discusión con una persona de la entidad, le admitían que la ampliación de capital había sido un "desastre" porque se le habían colocado acciones a sus clientes, los cuales han perdido mucho dinero y se habían refinanciado acciones.

El problema de las refinanciaciones, a pesar de que Saracho creía que iban a devengar en una "bola de morosidad" al cabo de un año que ascendería a unos 200 millones de euros, finalmente fue que no se llegaron a deducir nunca. "Es como si no hubieses hecho la ampliación de capital a esos efectos", ha indicado.

"Se habían quedado prácticamente sin capital del que habían levantado, porque habían tenido más pérdidas de las esperadas y porque el régimen regulatorio apretó el cinturón el 1 de enero de 2017, que llevó a perder capital a todos los bancos porque los criterios cambiaron", ha relatado.

En este sentido, de la noche a la mañana a Banco Popular le desaparecieron 1.000 millones de euros de capital, que, unido a los 1.000 millones de las pérdidas, provocó que se zampasen la ampliación de capital, según ha descrito.

POPULAR, EN LAS TRIPAS, ERA UN DESASTRE

"Este es el banco que Ángel Ron describía como una maravilla; en las tripas era un desastre. Se trataba de un banco con una crisis abierta de todo tipo: de ratios, de acción, de ratings, de reputación mediática, de política de comunicación, etc.", ha acusado.

Para Saracho, el problema del banco es que el mercado creyera que existía un "agujero infinito", ya que no se creían los 11.000 millones de euros en recursos propios. "Cotizaba en 0,2 veces su valor en libros, esto significa que el mercado descontaba que se había perdido el capital", ha apuntado.

La cuestión en este sentido era cuánto faltaba de provisiones, aspecto que ningún responsable del banco supone explicar a Saracho cuando éste asumió la presidencia. "Si un banco no sabe lo que tiene en activo no puedo circular. Es una bomba. Se puede llevar por delante, no solo a miles y miles de personas que han invertido, si no también a todos los que tienen sus ahorros", ha argumentado.

En esta línea, Saracho ha precisado que, en banca, el capital está para defender a los depositantes, no para ganar dinero, esto es solo una derivada. "Las acciones no son más que un reflejo de un colchón que se crea para proteger a los depositantes", ha apuntado.

Respecto al cumplimiento regulatorio, el secretario general técnico de la entidad aseguró a Saracho que en algún momento del futuro se incumpliría. Los plazos apuntados por el responsable de realizar estas estimaciones se fueron corrigiendo a medida que se avanzaba en la investigación de las cuentas de 2016, hasta determinarse que la fecha sería en junio de 2017. "Estas ratios son licencias para volar", ha precisado el expresidente de la entidad.

De hecho, se llegó a la conclusión de que existía una "gran probabilidad" de que se hubieran incumplido las ratios ya en el pasado. "Era prácticamente una situación de categoría 1 de terremoto", ha dicho.

Ante esta situación, Saracho ha asegurado que todo lo que ha pasado desde su llegada hasta la resolución no es un problema que le ha llegado de sorpresa. "No estoy perplejo como Ángel (Ron) dice continuamente, estoy lejos de perplejo. Un poco enfadado sí puedo estar, pero no me arrepiento", ha aseverado.

PROBLEMA DE CREDIBILIDAD

Saracho ha dicho que, además, había un problema muy grande de credibilidad. Para el directivo, las reglas para dirigir un banco deben basarse en "no defender lo indefendible, no negar lo innegable y no mentir". "Este banco hizo las tres cosas. No tenía credibilidad alguna y pretendía alquilar la mía", ha criticado.

"Yo no podía hacer ningún milagro. Nadie quería que Popular cayera, pero no se pudo solventar los problemas acumulados durante diez años. Hemos fracasado en la misión, pero yo no quería hundirlo. Eso es absurdo. Es como decir que un bombero ha quemado la casa. La casa ardió y se llamó a los bomberos", ha recalcado.

¿POSIBLE SUPERVIVENCIA?

Por último, Saracho ha asegurado que si se hubiera mantenido el régimen regulatorio anterior a 2014, posiblemente Popular se hubiera salvado, aunque esto es algo que, precisa, nunca se podrá saber.

También cree que otra posibilidad de supervivencia hubiera sido no llevar a cabo "tropecientas" operaciones para ampliar capital, hartando a todos los reguladores, ya que si solamente hubiera realizado una o dos operaciones "sustantivas y suficientes" se podría haber evitado su resolución y posterior venta.

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