Actualizado 20/06/2018 17:34

Hugues Bimako, 40 años, República Centroafricana: "Todos nosotros puede que un día seamos refugiados"

Jóvenes del II Encuentro Internacional de San Vicente de Paúl
EUROPA PRESS

MADRID, 20 Jun. (EUROPA PRESS) -

Hugues Bimako tiene 40 años, vive en República Centroafricana, "un país en guerra", y ha viajado a España para participar en el II Encuentro Internacional de la Juventud de la Sociedad San Vicente de Paúl, que se ha celebrado en Salamanca, en el que han intercambiado sus experiencias jóvenes de más de 100 nacionalidades.

"Todos nosotros puede que un día seamos refugiados así que hay que estar dispuestos a abrir las puertas de nuestras casas e iglesias", ha invitado, al tiempo que ha mostrado su agradecimiento a España por acoger a los 629 migrantes a bordo del barco Aquarius.

Así lo ha indicado durante una rueda de prensa este miércoles 20 de junio en Madrid, con motivo del Día Internacional del Refugiado, y en el marco del Encuentro juvenil de la Sociedad de San Vicente de Paúl, una organización caritativa católica, presente en 153 países donde su ayuda llega a 30 millones de personas.

Entre los jóvenes participantes, también se encontraba Justin, de 38 años y procedente de Zambia, que se ha remontado al año 2016, cuando tras las elecciones en su país empezaron a perpetrarse asesinatos y se empezó a sospechar de la comunidad de Ruanda que vivía en Zambia.

"Comenzaron a ser forzados a abandonar Zambia y no sabían dónde ir, así que la Sociedad San Vicente de Paúl junto con la Iglesia formaron una comisión para los refugiados para poder acogerles en los templos", ha explicado Justin, al tiempo que ha destacado como desde la Sociedad de San Vicente de Paúl se proporciona a los refugiados alimentos, alojamiento, medicinas, e intentan conseguirles documentación para regularizar su situación.

Por su parte, Patricia, una joven de 31 años de Nigeria, ha puesto de manifiesto la situación de "inseguridad" que viven en su país con el grupo terrorista Boko Haram. "Quieren instaurar su religión en todo el país, cometen asesinatos, ponen bombas y han atemorizado a la sociedad", ha explicado. En este contexto, la Sociedad de San Vicente de Paúl ayuda a las personas que atraviesan una situación de peligro o de miedo y ofrecen también apoyo económico gracias a las colectas de dinero que realizan.

Mientras, Grace ha expuesto la situación que viven los refugiados procedentes de Zimbabwe --país en el que ella nació-- en Sudáfrica. Las personas a las que cuidan no tienen documentos legales que les permitan permanecer en el país, llegan con enfermedades, como Sida, y no tienen acceso a medicamentos. También ha puesto de relieve la situación que viven los niños con los que trabajan y ha mostrado su deseo de que en 2019 puedan asistir al colegio.

En el acto también han participado jóvenes de América Latina, como Josmary, una joven de 24 años de Venezuela, que ha contado cómo a pesar de que la Sociedad San Vicente de Paúl lleva presente 133 años en el país, en estos últimos cinco años han tenido "mucho más trabajo que los 128 anteriores".

Según ha indicado, la situación política en Venezuela "ha quebrantado la dignidad de los venezolanos", hay "persecuciones políticas, pobreza y falta de medicinas", entre otras necesidades, y es difícil hacer llegar la ayuda material.

"El venezolano ha olvidado que el otro es una persona que también necesita ayuda. Hay más de un millón de desplazados y es una situación que a todos nos duele porque hemos visto familias romperse. El aeropuerto ya no es un lugar de ir y venir, es un lugar de despedidas", ha lamentado.

"INDIGNACIÓN" POR EL "SUFRIMIENTO" DE LOS REFUGIADOS

El presidente general internacional de la Sociedad San Vicente de Paúl, Renato Lima de Oliveira, ha mostrado su "indignación y rechazo a las causas que provocan tanto sufrimiento a los refugiados" y ha pedido una respuesta concreta "urgente" de la comunidad internacional.

En concreto, sobre el barco Aquarius, que llegó el pasado domingo al puerto de Valencia, ha evitado valorar la decisión de Italia y Malta de no acoger a los 629 migrantes que se encontraban a bordo, aunque ha precisado que "a veces la decisión de un país no es la decisión del corazón del vicentino".

Además, acerca de la posibilidad que están estudiando líderes de la Unión Europea sobre la creación de plataformas de desembarco para migrantes fuera de las fronteras del bloque comunitario, Lima ha rechazado que se levanten centros de este tipo. "Eso recuerda a cosas antiguas que vivimos en los años 40 que no fueron buenas para la humanidad", ha apostillado.

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