¿Cómo es la ratio de alumnos por profesor en el mundo?

Actualizado: jueves, 7 mayo 2015 10:59

MADRID, 7 May. (EDIZIONES) -

La proporción de estudiantes por docente, llamada ratio alumnos-profesor, indica a cuántos escolares da clase un mismo maestro, y se obtiene dividiendo los matriculados entre el número de profesores que hay en un mismo nivel. De este modo, la cifra varía enormemente entre unos países y otros.

Que la ratio de alumnos por profesor sea alta es considerado negativo: significa que un mismo docente debe dar clases a la vez a un número alto de estudiantes, por lo que no podrá atenderles de manera personalizada.

Según el país en el que te encuentres, la ratio varía enormemente, pasando de los 80 estudiantes de Educación Primaria por cada profesor en la República Centroafricana a los siete de Liechtenstein, según los datos manejados por The World Bank, que trabaja para ofrecer apoyo técnico y financiero a países en vías de desarrollo.

En el siguiente mapa, elaborado con los números de 2012 y referido a la Educación Primaria, se observa que en África tienen una ratio de alumnos-profesor mayor, con más de 30 estudiantes por docente en casi todos los países africanos incluidos en la tabla.

Los occidentales, por su parte, son los que cuentan con menor ratio: 14 en Estados Unidos, 13 en España, 12 en Alemania y 18 en Reino Unido y Francia, entre otros.

En España en concreto, las cifras se han mantenido relativamente estables en los últimos años. Según datos del Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, en 2006 la ratio se situaba en 12 alumnos por profesor, bajó hasta los 11,7 entre 2008 y 2010 y ha vuelto ha subir hasta los 12 en el curso 2012/2013.

A este respecto, la bajada de la ratio es una reclamación constante de los colectivos de profesores, que entienden que es necesario para lograr una mejora "global" de la enseñanza.

Una opinión matizada por la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que en un estudio de 2012 asegura que bajar la ratio no es, por sí mismo, "un mecanismo suficiente para mejorar el rendimiento de los sistemas educativos", y señala a la necesidad de aumentar la calidad de la docencia para conseguir este propósito.

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