19 de marzo de 2019
31 de octubre de 2010

El TS estudia el miércoles si la 'Operación Karlos' debe ser sometida a un jurado popular

El TS estudia el miércoles si la 'Operación Karlos' debe ser sometida a un jurado popular
EP

MADRID/CÁDIZ, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -

La Sala de lo Penal del Tribunal Supremo (TS) deliberará a puerta cerrada el próximo miércoles sobre la manera de juzgar la 'Operación Karlos', después de que las defensas presentaran un recurso en contra de que el juicio se celebre con jurado popular, han informado a Europa Press fuentes del alto tribunal.

Los magistrados encargados de deliberar sobre el recurso serán Perfecto Andrés --que será el ponente de la decisión adoptada--, Andrés Martínez Arrieta, Francisco Monterde, Alberto Jorge y José Antonio Martín.

La Audiencia Provincial decidió que el caso sea juzgado por un jurado popular, lo que hizo que las defensas presentaran un recurso ante el Tribunal Supremo para que las más de 30 personas que se sentarán en el banquillo de los acusados sean juzgados por tres magistrados.

Entre los implicados se encuentra María José Campanario, mujer del diestro Jesulín de Ubrique, acusada de tratar de conseguir una pensión para su madre.

La 'Operación Karlos', según indicó la Guardia Civil cuando se destapó, se inició cuando los agentes del Instituto Armado tuvieron conocimiento de que Carlos Carretero --ex jefe de la Policía Local de Ubrique (Cádiz)-- podría encontrarse implicado en una trama organizada dedicada a la concesión de pensiones por incapacidades laborales mediante procedimientos ilegales, pudiendo estar encargado de captar a personas interesadas en obtenerla de dicha forma.

Tras las primeras investigaciones, constataron que esta persona contaba con la connivencia de un inspector médico (Francisco Casto), que se apoyaba en determinados facultativos, tanto de atención primaria como especialistas, para expedir bajas e informes médicos falsos e incorporarlos a la documentación necesaria para iniciar el expediente de incapacidad laboral o por accidente, encargándose de supervisar estos documentos mediante cobro de dinero.

HASTA 24.000 EUROS

Además, según la Guardia Civil, informes médicos emitidos por especialistas pudieron incluso ser falsificados por alguno de los facultativos implicados. Para ello, los interesados abonaban cantidades que oscilaba entre los 9.000 y los 24.000 euros, con el fin de beneficiarse de estas pensiones fraudulentas.

En los casos en los que el beneficiario carecía de dinero, los dirigentes de esta trama le facilitaban una póliza a través de entidades bancarias, que posteriormente era abonada al banco una vez concedida la pensión.

Así, una vez recibido el dinero o parte del mismo, Carlos Carretero instaba a los aspirantes a dicha prestación que residen fuera de la ciudad de Cádiz a que fijaran su domicilio en esta ciudad, ofreciendo direcciones de familiares de él mismo y de un facultativo implicado en la trama, al objeto de que el Inspector Médico, asignado al área de la Bahía de Cádiz, pudiera emitir su informe favorable.

Para ello, previamente el candidato a la pensión debía de estar de baja médica por su facultativo de cabecera, por un especialista o haber sido atendido de urgencias en un centro hospitalario.

En la mayoría de los casos investigados, los médicos de atención primaria y especialistas han sido los mismos, todos ellos vinculados y captados por Casto. Además, varios de estos médicos pertenecían a mutuas, que buscaban un beneficio propio como contraprestación a su actuación delictiva y, paralelamente, pretendían obtener contratos con las empresas dirigidas por el propio Carlos Carretero a cambio de involucrar a algún médico --en uno de los casos a su propia esposa-- para que facilitara las bajas a varios aspirantes a las referidas prestaciones.

La mayoría de los beneficiarios que obtuvieron o intentaron obtener estas pensiones por incapacidad laboral son de la comarca de la sierra gaditana, donde uno de los principales dirigentes de esta organización está muy vinculado.

La Guardia Civil indicó que algunos de los beneficiarios de la invalidez desconocían el mecanismo de obtención de una pensión por incapacidad laboral, ya que muchos de ellos están realmente enfermos y lo podrían haber solicitado por el procedimiento establecido y por tanto sin coste alguno al Ministerio de Trabajo a través del Equipo de Valoración de Incapacidades (EVI).

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