12 de diciembre de 2019
25 de mayo de 2010

Consejo.- La Junta declara monumento el antiguo Monasteriode Nuestra Señora de la Luz en Lucena

El conjunto, fundado a finales del siglo XV, es un destacado ejemplo arquitectónico del tipo de hacienda monacal en la provincia de Huelva

SEVILLA, 25 May. (EUROPA PRESS) -

El Consejo de Gobierno de la Junta aprobó hoy la inscripción en el Catálogo General del Patrimonio Histórico Andaluz, con la categoría de Monumento, el antiguo Monasterio de Nuestra Señora de la Luz en Lucena (Huelva). Este conjunto, fundado a finales del siglo XV por la Orden de los Jerónimos, es un destacado ejemplo del tipo de convento-hacienda rural que conjuga edificaciones de carácter religioso, residencial y agrícola-ganadero.

Ubicado en una gran finca rústica sobre los restos de una villa romana y de una alquería musulmana, el monasterio alterna el estilo gótico tardío de su iglesia y refectorio con el mudéjar de algunos de sus claustros y las sucesivas intervenciones renacentistas y barrocas en el resto.

Fiel reflejo de la vida monacal basada en el aislamiento y la autosuficiencia, el conjunto vivió su etapa de mayor esplendor en el siglo XVI, cuando se construyeron la iglesia, los claustros, el refectorio y otras dependencias, a la vez que se adquirieron algunos bienes muebles como el retablo mayor.

A lo largo del XVIII consolidó su papel como finca agropecuaria hasta el punto de convertirse en el principal latifundio de Lucena, con una superficie de 1.131 hectáreas. De esta época son sus molinos de aceite, bodegas y lagares, entre otras edificaciones.

En la siguiente centuria, Nuestra Señora de la Luz sufrió el expolio de la invasión francesa y una gran pérdida de bienes muebles como consecuencia de la desamortización. Desde 1838 tuvo uso exclusivamente agrario y, aunque no perdió su estructura monacal original, sus dependencias productivas fueron objeto de profundas remodelaciones a finales del siglo XX.

CASA DE CAMPO Y LUGAR DE CELEBRACIONES

Actualmente, la zona conventual se utiliza como casa de campo y lugar de celebraciones, mientras que el resto de la finca rústica se explota con monocultivo de olivar.

El área del convento se organiza en torno a un claustro principal y a dos patios menores en los que se distribuyen celdas, estancias comunitarias y espacios dedicados a la hospedería y otros servicios como cocinas y almacenes. Su principal edificio es la iglesia, situada en el costado norte del claustro principal, que destaca especialmente por la calidad y variedad de las bóvedas de crucería que cubren la nave y presbiterio.

El decreto de inscripción en el Catálogo del Patrimonio Histórico incluye como monumento la totalidad del conjunto de edificaciones, definido por un muro perimetral que lo abarca, define y separa del campo con una superficie total de 2 hectáreas. Alrededor del monasterio se establece también un entorno de protección de 109,38 hectáreas.