8 de marzo de 2021
3 de junio de 2009

Innova.- Expertos cordobeses diseñan una fachada que genera un ahorro potencial del 30% de energía en los edificios

CÓRDOBA, 3 Jun. (EUROPA PRESS) -

Expertos del Departamento de Máquinas y motores térmicos de la Universidad de Córdoba (UCO) han diseñado un tipo de fachada que genera un ahorro potencial de hasta el 30 por ciento de energía en los edificios, a través del desarrollo de una climatización adecuada con elementos pasivos, como fachadas ventiladas o dobles fachadas.

En una nota, Andalucía Innova explicó que los edificios consumen un 40 por ciento de la energía total gastada en la Unión Europea, un tema en el que trabaja este grupo de expertos a través de un proyecto financiado por el Plan Nacional de I+D+I del Ministerio de Ciencia e Innovación, para el período 2006-2009, que previsiblemente se extenderá hasta 2012.

El propósito es lograr un aire limpio con menor coste energético, dado que "el sector de la climatización demanda mucha energía", argumentó el responsable del grupo Manuel Ruiz de Adana, quien determinó el potencial de ahorro en torno a un 20 o un 30 por ciento con un sistema de doble fachada.

Explicó que una de sus soluciones para conseguir reducir esta demanda de energía consiste en dotar al edificio de elementos pasivos como las fachadas ventiladas o doble fachada, donde el aire circula por convección natural en la doble piel del edificio, calentándose gratuitamente. De esta forma, "la fachada puede considerarse como un gran colector solar integrado en el propio edificio", añadió.

Así, la fachada ventilada tiene "dos pieles", es decir, dos cerramientos, como puede ser uno interior de ladrillo y cemento, y otro exterior de piedra o chapa, con una cámara de aire. Además, existe un sistema de rejillas para la entrada y salida del aire para que cuando la fachada sea calentada por el sol, el aire del interior se caliente. "Si el local necesita calefacción ese aire, que ha generado una corriente interna al calentarse y ascender, se introduce al local, y si no es necesario, se envía fuera", matizó.

Así, Ruiz de Adana mantuvo la empleabilidad de este aire calentado para aumentar la temperatura del local en invierno y "en verano, se expulsa, con lo que se obtiene un mejor aislamiento térmico del edificio y se reduce su demanda energética". El resultado es que el balance energético anual se reduce sustancialmente, se fomenta el ahorro energético y se disminuye el impacto ambiental.