20 de septiembre de 2019
17 de octubre de 2009

Cuatro miembros de Bomberos Sin Fronteras participan en Sumatra en labores de reconstrucción tras el seísmo

Miguel Rey, José Manuel Ravina, Lorenzo Álvarez y David Aragón regresan a Málaga tras 12 días de trabajo en la isla indonesia

MÁLAGA, 17 Oct. (EUROPA PRESS) -

Cuatro miembros de Málaga de la ONG Bomberos Sin Fronteras (BSF) han regresado ya a España tras participar en Sumatra en labores de reconstrucción tras el terremoto que el pasado 30 de septiembre arrasó el oeste de esta isla indonesia.

Miguel Rey, José Manuel Ravina, Lorenzo Álvarez --los tres bomberos, de la capital, Benalmádena y Coín, respectivamente-- y David Aragón --del Grupo de Rescate de Emergencias de Andalucía (GREA)-- se trasladaron a Sumatra entre 3 y el 5 de octubre, regresando a Málaga esta semana tras unos 12 días de trabajo.

Los trabajos se llevaron a cabo en coordinación con la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AECID) y la principal labor consistió en habilitar en la zona de Pariaman, la ciudad más cercana al epicentro del seísmo, un punto de distribución de agua potable y asistencia médica, así como la reconstrucción de un hospital y la instalación de carpas para que los niños pudieran continuar sus estudios.

Rey, presidente de Bomberos Sin Fronteras, explicó a Europa Press que, en primer lugar, se llevó a cabo una evaluación de las necesidades más prioritarias que tenía la población. Tras colaborar en el montaje de un campamento base, se desplazaron a zonas rurales, que es donde más necesidades había, habilitando espacios para que los niños pudieran tener clase.

UNA EXPERIENCIA DIFERENTE

Señaló que, en comparación con otras emergencias a las que han acudido, "la experiencia ha sido diferente porque hemos ido un poco más tarde, como ayuda humanitaria". "Hemos visto muchas necesidades de reconstrucción, sobre todo en las zonas rurales porque la gente no tenía nada, una situación que se complica ahora, que es época de lluvias", afirmó.

"El hecho de instalarnos en la zona en la que hemos estado ha permitido que se revaluara la situación y se reforzara la asistencia, con mayor presencia de coches de distribución de ayuda", manifestó el responsable de esta ONG.

El seísmo provocó más de un millar de víctimas mortales y daños en más de 150.000 viviendas y edificios públicos. Además, dejó un millón de afectados, que en muchos casos necesitan agua potable y asistencia médica.