15 de octubre de 2019
  • Lunes, 14 de Octubre
  • 7 de enero de 2009

    Andalucía registra 52,1 delitos por cada 1.000 habitantes, de los que el 60 por ciento se cometen en Málaga

    Más del 80 por ciento de los cometidos en la provincia se concentran en la capital malagueña, Marbella, Estepona y Fuengirola

    GRANADA, 7 Ene. (EUROPA PRESS) -

    Andalucía registra una tasa de criminalidad de 52,1 delitos por cada 1.000 habitantes, de los que el 61 por ciento se cometieron en la provincia de Málaga, un índice que se espera que se haya reducido en 2008 --datos que se conocerán en marzo de este año-- y se decrementen también en 2009.

    Así lo señaló hoy en su intervención el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, en la toma de posesión de su cargo de seis nuevos comisarios que prestarán servicio en Andalucía Oriental, en la que además indicó que la comunidad autónoma se sitúa en unas cifras de delincuencia acordes a su población.

    A Málaga, donde el 84 por ciento de los delitos que se cometen en la provincia --en el territorio que abarca la Policía Nacional-- se concentran en su capital, Marbella, Fuengirola y Estepona, le sigue en tasa de criminalidad la provincia de Sevilla, mientras que Jaén es la que menor índice registra --con cerca de 30 delitos por millar de habitantes--, situándose Córdoba y Granada en los puestos intermedios.

    En declaraciones a los periodistas, el jefe superior de Policía de Andalucía Oriental, Pedro Luis Mélida, resaltó que Andalucía se sitúa, en relación al número de delitos por habitante a nivel nacional, en una posición intermedia, mientras que, en relación a la media europea, se encuentra a 20 puntos por debajo de ésta, de unos 70 delitos por cada mil habitantes.

    Así el reto para el nuevo año será mantener o reducir el índice de criminalidad registrado en 2007 y mantener o aumentar el índice de esclarecimiento de delitos, que se sitúa en un 30 por ciento en Andalucía, que asciende a casi un 90 por ciento en el caso de los homicidios.

    Para Mélida, los delitos más difíciles de resolver son los hurtos, si bien los que más repercusión social tienen son los robos con intimidación. Los retos son seguir esclareciendo éstos y "poner toda la carne en el asado" en el caso de los maltratos en el ámbito familiar y los cometidos contra la integridad física.