27 de noviembre de 2020
18 de mayo de 2014

Condenados a 58 años los dos acusados de matar a un hombre y herir a su familia en Armilla

GRANADA, 18 May. (EUROPA PRESS) -

La Audiencia de Granada ha condenado a 58 años de prisión a cada uno de los dos hombres acusados de asesinar a un hombre y herir de gravedad a su esposa y sus dos hijos, de 9 y 7 años, en su domicilio familiar, en Armilla (Granada), tras una serie de disputas por una herencia familiar, en octubre de 2012.

Según han informado a Europa Press fuentes cercanas al caso, la Sección Segunda de la Audiencia de Granada, ha condenado a 58 años de cárcel a José L.G.M., de 40 años, hermanastro de la viuda de la víctima; y su amigo Juan R.D., de 33 años; por un delito de asesinato contra el padre de familia y otros tres delitos de asesinato en grado de tentativa a su mujer e hijos.

En el caso de la tercera acusada, la compañera sentimental de José L.G.M., Carmen H.F., de 43 años; la Audiencia de Granada la ha condenado a un total de 22 años de prisión al considerarla cómplice de los hechos, siendo diez años por el delito de asesinato y cuatro por cada una de las tentativas de asesinato a la mujer e hijos de la víctima.

Así las cosas, la defensa de Carmen ha anunciado que van a recurrir en casación ante el Tribunal Supremo (TS) la sentencia ya que asegura que "ella no sabía lo que iba a pasar y no tenía ánimo alguno de participar en los hechos", por lo que "volverán a pedir la absolución".

Cada uno de los tres condenados, todos ellos sordomudos, se enfrentaban a una pena de 59 años de prisión tras la petición de la Fiscalía de Granada de una sentencia condenatoria por la comisión de un delito de asesinato consumado, y de tres por asesinato en grado de tentativa.

En la primera sesión del juicio, el pasado 28 de abril, los dos condenados afirmaron ante el tribunal que los ha enjuiciado que no tenían "intención de matar", aunque alegaron no recordar los detalles porque iban "muy borrachos".

Asimismo, tanto José L.G.M. como Juan R.D. exculparon durante el juicio con su testimonio a la tercera inculpada, de quien dijeron que no intervino en ningún momento en los sucesos que llevaron a la muerte del hombre, aunque afirmaron que sí los condujo en coche hasta la casa de sus víctimas, pasadas las doce de la noche.

EL RELATO DE LOS HECHOS

Durante el juicio, el primero de ellos explicó que conoció a su amigo Juan R.D. en una fiesta hacía pocos meses y que él, que sabía leer, le estaba ayudando con el papeleo por la herencia. Con ese motivo se dirigió el día de los hechos, el 15 de octubre de 2012, a la casa de su hermanastra, junto con su amigo, al que le dio un cuchillo "por si acaso" y a su pareja, que conducía el coche con el que se trasladaron a Armilla.

Así, según explicó, él entró primero en la vivienda, no con el ánimo de "pelear" por la herencia, sino para que le aclararan un asunto relacionado con un papel que él creía que le iba a afectar a la hora de heredar, pero, en un momento dado, le "molestó" que el marido de su hermanastra, Iván L.R., de 31 años, se dirigiera a ella sin que él entendiera que le había dicho, y la emprendió a puñetazos con él. "Me dolió, me faltaron al respeto. Era el tema de mi papel, él se puso muy encima de mí y yo le pegué. Iba muy borracho, que me perdonen", indicó.

Con esa situación, su amigo Juan R.D. entró en la vivienda y comenzó a golpear a la hermanastra, aunque no recuerda cómo se produjo la agresión con el cuchillo que acabó con la vida del marido de su hermanastra, y que causó heridas de gravedad tanto a su familiar como a sus sobrinos, que aparecieron en la escena al escuchar los gritos. "Yo estaba blanco, no quería hacer daño, sobre todo a los niños. Estaba roto, nunca había visto algo así, tuve que salir a tomar aire", mantuvo el acusado.

UN CUCHILLO "POR SI ACASO"

Por su parte, su amigo Juan R.D. relató que él sólo quería ayudar a José L.G.M. para que tuviera un buen sitio donde vivir, y admitió que aquel día llevaba un cuchillo "por si acaso" y que, una vez en la casa de la hermanastra, golpeó a la mujer en la cara varias ocasiones después de taparle la boca. El arma, según indicó, se le cayó en el transcurso de la riña, en la que su amigo golpeaba mientras al marido, así que desconoce cómo las víctimas sufrieron cortes. De hecho, al igual que el otro inculpado, insistió en que iban "muy borrachos".

"Me quedé en blanco, yo estaba muy nervioso y todo fue muy rápido. No me acuerdo de todo lo que pasó", sostuvo el procesado, quien tampoco recordó cómo fueron agredidos los niños. Sí explicó sin embargo que después de lo ocurrido él mismo hizo un fuego donde quemó las ropas de su amigo, en un descampado al que acudieron en el mismo vehículo, conducido de nuevo por la tercera acusada.

Esta última, que sólo quiso contestar a las preguntas de su abogado, dijo que aquel 15 de octubre pasó la tarde celebrando el cumpleaños de su sobrino, adonde acudieron los otros dos acusados, que ya estaban muy bebidos, y que después ella se fue a dormir a su casa. Ya acostada, llegó su pareja, que le dijo que les tenía que llevar a Armilla, a él y a su amigo. Ella les dijo que entonces era ya muy tarde, pero finalmente accedió.

Durante el trayecto, los otros dos iban hablando, en lengua de signos, pero ella iba conduciendo y no podía prestar atención. Una vez en la vivienda, ella se quedó dentro del coche, mientras los otros dos entraron en la casa de la hermanastra de su pareja.

Al cabo de un tiempo, José L.G.M. volvió al coche con "muy mala cara" y a continuación su amigo Juan, que le dijo que tenían que irse de allí rápidamente. Estaba oscuro y ella asegura que no se percató de que estaban manchados de sangre, pero después, cuando ellos dos se ducharon en su vivienda, sí vio esos restos, y preguntó entonces qué había pasado, quejándose de que la habían "utilizado". Al día siguiente, la Guardia Civil y una familiar de la hermanastra de su pareja se personaron en su domicilio, y se enteró entonces que había una persona fallecida, ante lo que ella reaccionó "sorprendida".