22 de octubre de 2019
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  • 24 de enero de 2009

    Córdoba.- Tribunales.- El jurado popular considera culpables a los dos 'gorrillas' acusados de la muerte de un conductor

    CÓRDOBA, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

    El jurado popular consideró hoy culpables de un delito de homicidio a los dos 'gorrillas' acusados de apuñalar mortalmente a un hombre que se negó a pagarles por 'ayudarle' a aparcar el coche en Córdoba.

    Fuentes del caso explicaron a Europa Press que el portavoz del jurado transmitió hoy en la Audiencia Provincial cordobesa el veredicto por el cual los miembros del tribunal popular han entendido que Ángel Trujillo fue el autor material de la puñalada y Gregorio Avellán el cooperador necesario e inductor de la misma.

    Los hechos que estos días han sido juzgados en Córdoba se remontan a febrero de 2006, cuando la víctima aparcó su vehículo junto a la plaza de toros, donde Gregorio Avellán, uno de los acusados, le pidió dinero por ello. Al decirle el ahora fallecido que no tenía suelto, le contestó que no se hacía responsable de lo que le pasara al coche, por lo que discutieron al interpretarlo la víctima como una amenaza, llegando el procesado a arrojarle una botella de cerveza.

    Posteriormente, el 27 de febrero, sobre las 18,00 horas,, según defiende el fiscal, se encontraron de nuevo y volvieron a discutir por el mismo motivo. Así, sobre las 18,20 horas los dos procesados, junto con otros que no han podido ser encontrados, supuestamente se dirigieron con armas blancas en busca de la víctima para darle un escarmiento.

    Cuando se aproximaron a él, que estaba dentro de su coche junto con su pareja e hijo, el otro procesado, Ángel Trujillo, cuñado de Gregorio, gritó "cogedlo", y rodearon el vehículo para impedirle la huida, esgrimiendo las armas blancas. Empezaron a golpear el coche con piedras y barras metálicas, mientras que Gregorio le gritaba "te vas a enterar, y ahora qué", añade la calificación.

    En ese momento, un tío de la víctima salió de su domicilio a la calle e interpeló a los agresores, instante en el que el hombre supuestamente aprovechó para levantarse del asiento del conductor, pero Gregorio, "con la intención de causarle la muerte", le clavó una navaja de diez centímetros de hoja a la altura del tórax, lo que le causó la muerte por taponamiento cardíaco.

    Aunque el herido presuntamente intentó atrapar a los agresores con una navaja y un destornillador, sólo pudo avanzar unos pasos y se desplomó. Ante esto, y cuando la víctima ya estaba tendida sobre el asfalto Gregorio manifestó "vámonos que ya está todo hecho".