23 de abril de 2019
7 de noviembre de 2010

Familia de Beatriz Ordóñez formaliza recurso contra el fallo que condenó por su muerte a su pareja

La defensa también recurre insistiendo en que la asturiana, que padecía depresión por problemas económicos y laborales, se suicidó

GRANADA, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

La familia de la asturiana Beatriz Ordóñez, cuyo cuerpo sin vida fue encontrado en octubre de 2006 en un canal de riego de Vélez de Benaudalla (Granada), formalizó el pasado 11 de octubre su recurso ante el Tribunal Supremo (TS) contra la sentencia de la Audiencia de Granada que condenó por homicidio a 15 años de prisión a José Miguel H.G., que era su pareja sentimental.

También la defensa del condenado ha recurrido el fallo del tribunal granadino, insistiendo, como ya argumentó el inculpado en el juicio, que la asturiana se suicidó y que ésta padecía depresión derivada de sus problemas económicos, de vivienda y laborales, por lo que procedería no una condena, sino la libre absolución.

La representación legal de José Miguel H.G., que reconoce que su actitud, al no avisar a las autoridades de lo ocurrido puedo ser "quizá falta de ética", señala que en la sentencia recurrida no se hizo mención al posible móvil del acusado y que "tan creíble" resulta su versión como la expuesta en la resolución judicial.

La familia de la fallecida, personada en el caso, considera por su parte que el procesado debería haber sido condenado por un delito de asesinato y por otro de agresión sexual, y no tan sólo por homicidio, ya que, a entender de la parte recurrente, el procesado actuó con "alevosía" y existen pruebas científicas que acreditaban una relación no consentida.

En el recurso de casación, al que tuvo acceso Europa Press, la acusación particular, que ejerce el letrado Antonio Fernández Mazzola, considera que los magistrados de la Audiencia deberían haberle imputado el asesinato, puesto que el inculpado se movió por una "conducta criminal animada por el deseo de matar".

La familia de la víctima considera totalmente acreditada la relación sentimental entre víctima y acusado, y ve una "osadía vergonzante" que José Miguel lo haya negado, cuando ambos se iban de viaje juntos y se intercambiaban cartas con expresiones de aspecto amoroso.

Asimismo, el letrado alude a otro caso anterior al de la asturiana en el que podría haber estado implicado el inculpado. Se trata de la muerte "en extrañas circunstancias" de otra mujer de Castell de Ferro con la que el hombre también mantenía otra relación "extramatrimonial".

La Guardia Civil ya determinó, recoge el abogado, las "circunstancias coincidentes" de los fallecimientos de la asturiana y de esta otra mujer, ya que, en el momento de su muerte, ambas estaban totalmente desnudas y en ambos sucesos el agua fue protagonista. En el caso de Castell, la muerte no se le imputó a José Miguel al morir la mujer de un infarto en su bañera, si bien "resultó evidente que la sombra de éste se mantuvo y se mantiene".

EL RECURSO DE LA DEFENSA

Por otra parte, la defensa de José Miguel H.G. rechaza la sentencia que dictó la Audiencia porque, según entiende, "los juicios" utilizados resultan "erróneos, ilógicos, irracionales y equivocados".

Así, la representación procesal del inculpado señala en su recurso, al que tuvo acceso Europa Press, que los magistrados no aclaran cómo llegaron Beatriz Ordóñez y José Miguel al partidor desde donde se precipitó al vacío la mujer, y que tampoco explican la "evidente incongruencia" de desnudar a la víctima para deshacerse de la ropa tirándola al agua, cuando "lo más lógico" sería pensar "que se la hubiera llevado consigo para hacerla desaparecer".

Por ello, incide en que en lo sucedido hay otra posible alternativa, que consistiría en que Beatriz se suicidó y que José Miguel trató de impedírselo, de ahí que la ropa de la mujer tuviera roturas y hubiera abalorios en el pavimento. De hecho, insiste la defensa, la asturiana padecía depresión, tenía problemas económicos, con la vivienda que ocupaba y laborales, y Beatriz, que era viuda, había llegado a manifestar que "se tenía que morir e irse con su marido".

Además, el letrado del condenado critica en su recurso que los magistrados de la Audiencia no hicieran mención en su sentencia sobre el posible móvil de José Miguel. "No se dice por qué o para qué la mató, apareciendo así como un hecho gratuito y carente de motivación alguna", reseña en su recurso.

En ese sentido, considera la defensa que "en forma alguna" se ha quebrado en este caso la presunción de inocencia y señala que "nunca se podrá saber qué fue lo que ocurrió realmente" ya que "solamente el condenado y la víctima lo saben, aunque esta última por desgracia no lo puede contar". La versión de José Miguel es, según su abogado, "tan creíble como la sentencia objeto de recurso", y su conducta fue "quizá falta de ética", pero "debida al terror causado por las consecuencias que el fallecimiento de Beatriz Ordóñez iba a irrogar".

LA SENTENCIA RECURRIDA

En la sentencia ahora recurrida, los magistrados consideraron probado que en la tarde-noche del 10 de octubre de 2006 el procesado, de 44 años, y Beatriz, de 40, se desplazaron en un vehículo de la empresa en la que él trabajaba hasta el denominado paraje 'Pago de Cañizares', en el término municipal de Motril. Accedieron por un camino cercano a la N-323 que a los pocos metros estaba cortado y que hacía necesario el acceso a pie hasta unos canales y partidores que canalizan el agua para el regadío de la vega.

El hombre y la mujer, ambos asturianos, subieron conversando hasta la parte superior, donde, tras llegar a la zona asfaltada, se abren espacios y zonas de paso debidamente protegidos por barandillas para impedir la caída de cualquier persona a los partidores.

Ya en ese punto, bajo circunstancias que los jueces no han podido determinar "con exactitud", José Miguel golpeó en la cabeza a Beatriz con un objeto contundente que presentaba un saliente más o menos cuadrangular, de modo que le perforó el cráneo. A continuación, la condujo en estado de "presumible obnubilación" hacia el rellano existente en el aliviadero, y le quitó prácticamente toda la ropa.

La víctima opuso resistencia "aunque muy aturdida por el golpe recibido", ya que quedaron esparcidos por el lugar abalorios de una pulsera o collar que ella llevaba y tres botones que fueron arrancados de la camisa del acusado. Desde el partidor, Beatriz, aún con vida, cayó de inmediato por la acequia inclinada, a una altura de unos 49 metros, y en la base se destrozó el cráneo, dejando esparcidos múltiples fragmentos óseos.

El inculpado arrojó posteriormente por el mismo aliviadero las ropas de Beatriz y se marchó del lugar, conservando y ocultando en el maletero del coche una pequeña cartera que contenía el DNI de ella, una tarjeta sanitaria y dos tarjetas bancarias a nombre de la asturiana.

El cuerpo sin vida de Beatriz fue descubierto por un acequiero la tarde del día 12, en el denominado primer antepartidor del 'Azud del vínculo', lo que puso en marcha la investigación que pocos días después hizo recaer las sospechas sobre el condenado, quien al día siguiente de cometer los hechos extrajo 300 euros de la cuenta de Beatriz y viajó con su familia a Asturias.

La Fiscalía pedía para José Miguel 30 años de prisión por un delito de asesinato y otro de agresión sexual, que la acusación particular elevaba, por los mismos delitos, a un total de 35 años. Sin embargo, los magistrados consideraron que el acusado no actuó con alevosía o ensañamiento, circunstancias que deben darse para contemplar los hechos como asesinato y, con respecto a la posible agresión sexual que le imputaban las acusaciones, la Audiencia señalaba que los signos que presentaba el cuerpo de Beatriz sugerentes de una relación sexual no acreditaban "falta de consentimiento", como ya constataron los peritos.