14 de octubre de 2019
  • Domingo, 13 de Octubre
  • 4 de abril de 2008

    Jaén.- Tribunales.- Indemnizan con 56.000 euros a los familiares de un paciente que falleció por una dosis farmacológica

    La familia recurre la cuantía fijada por el SAS al considerarla insuficiente y piden una indemnización de 394.402 euros

    JAÉN, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

    El Servicio Andaluz de Salud (SAS) ha resuelto indemnizar con un total de 56.358 euros a los familiares de un paciente que falleció en el Hospital San Agustín de Linares (Jaén) al recibir "dosis excesivas" del fármaco 'Manitol', un medicamento que se le suministró al objeto de "intentar remediar" la subida de tensión ocular que presentaba y tras decidir intervenirlo quirúrgicamente.

    En una nota, la asociación El Defensor del Paciente, que ha defendido la causa de los familiares del fallecido, informó que los hechos se remontan a diciembre de 2002, cuando el paciente acudió al citado hospital al presentar un glaucoma agudo, consecuencia de la retinopatía diabética que sufría con anterioridad.

    Para intentar remediar la subida de tensión ocular, los profesionales de este centro decidieron intervenir quirúrgicamente al enfermo, suministrándole para ello "excesivas dosis de Manitol". Esta acción provocó la "intoxicación" por dicho producto, lo que derivó en una "disfunción multiorgánica, insuficiencia renal y posterior fallecimiento del paciente".

    Por ello el dictamen del SAS, según prosigue en su escrito esta asociación de defensa del paciente, reconoce que "se prescribieron dosis máximas sin realizar controles adecuados a un paciente diabético y con antecedentes de una insuficiencia renal, lo que produjo una insuficiencia renal aguda que requiere ingreso en UCI".

    "La insuficiencia renal consecuencia de la intoxicación por Manitol, descompensó a este paciente cuyo estado general era delicado debido principalmente a la diabetes que padecía, constituyendo un factor coadyuvante del fallecimiento del mismo", prosiguió el Defensor del Paciente, citando el dictamen del SAS.

    A juicio de esta asociación, se trataba de un riesgo "previsible" pues la dosis suministrada "estaba completamente contraindicada" y, por tanto, la acción pudo ser "evitable" con un seguimiento del paciente "acorde con su enfermedad de base y tomando las debidas precauciones".

    "Esto no se hizo por parte de los facultativos pues, observándose a lo largo de la historia clínica que, pese a que el estado del paciente empeoraba por momentos, sin embargo continuaron suministrándole Manitol", insistió El Defensor del Paciente, quien argumentó que el SAS "viene a confirmar esta circunstancia al admitir que durante el tratamiento de este paciente no se dispusieron todos los medios necesarios para el control de las sustancias que se le estaban administrando, ya que eran dosis al limite en un paciente diabético que requería unas medidas de control más exhaustivas".

    RESOLUCIÓN RECURRIDA.

    Con todo, y pese a estar conformes con las conclusiones que alcanza el SAS sobre "el despropósito asistencial sufrido", la resolución ha sido recurrida por el abogado de la familia, José Miguel Castillo-Calvín, al no estar de acuerdo los demandantes con la cuantía fijada como reparación del perjuicio causado, "considerándola de todo punto insuficiente y evidentemente desproporcionada, en atención tanto a la gravedad del descuido de los facultativos, como a las graves consecuencias que del mismo se han derivado". Por ello todo, fijan en la demanda una petición de indemnización que asciende a 394.402 Euros.

    La presidenta de El Defensor del Paciente, Carmen Flores, quien valoró la resolución dictada por el SAS, recogió el sentir de la familia, señalando que "sin dejar de felicitarnos por la actitud de la Administración sanitaria, en cuanto reconoce su responsabilidad ante un error tan grave, no queremos dejar de denunciar que este fallo podría fácilmente haberse evitado".

    "Es más, disponiendo de los medios materiales y humanos necesarios, no podemos justificar lo ocurrido", prosigue Flores, para quien "no vale pues ampararse en que la medicina no es una ciencia exacta, debiéndose exigir que se pongan a disposición del enfermo todos aquellos medios para que la curación o mejoría pueda tener lugar, mucho más para evitar que con tratamientos inadecuados se produzca un fallecimiento que nunca debió ocurrir."