12 de agosto de 2020
9 de julio de 2020

El Palacio de los Condes de Gabia reabre la Sala Alta con la exposición 'Y si no son como luz'

El Palacio de los Condes de Gabia reabre la Sala Alta con la exposición 'Y si no son como luz'
Sala Alta del Palacio de Condes de Gabia - DIPUTACIÓN DE GRANADA

GRANADA, 9 Jul. (EUROPA PRESS) -

La Diputación de Granada, a través del Área de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, reabre este viernes la Sala Alta del Palacio Condes de Gabia, con la exposición 'Y si no son como luz', del artista valenciano Javier Garcerá.

Con ello, y tras la reciente apertura de la Sala Ático, la Diputación abre de nuevo al público, con aforo reducido y medidas de seguridad, las dos salas dedicadas a las artes plásticas de la sede del área de Cultura y Memoria Histórica y Democrática de la institución provincial.

Ambas salas han cumplido ininterrumpidamente, desde hace más tres décadas, su función de promocionar los valores más destacados del arte contemporáneo de nuestro entorno.

Así lo ha asegurado este jueves la diputada provincial de Cultura y Memoria Histórica y Democrática, Fátima Gómez, quien ha subrayado que la Diputación vuelve a ofrecer su oferta cultural tanto en las Salas del Palacio Condes de Gabia, como en el Centro Guerrero y en la Casa Museo Natal Federico García Lorca.

La diputada de Cultura y Memoria Histórica, Fátima Gómez, ha asistido a la presentación junto al artista y creador de la exposición, Javier Garcerá y el comisario Javier Sánchez.

La exposición de la Sala Alta podrá visitarse hasta el próximo 25 de octubre, con aforo limitado y especiales medidas de seguridad. 'Y si no son como luz', es un proyecto realizado exprofeso para la Sala Alta del Palacio de los Condes de Gabia de Granada.

El título de la exposición es una respuesta a un verso de Ángel González, que si bien a lo largo de su obra desconfía de la capacidad de las palabras para llegar a la esencia de las cosas, sigue creyendo todavía en la posibilidad de que arrojen luz o iluminen nuestra experiencia.

Javier Garcerá modifica el verso para preguntarse si no serán precisamente las palabras las que nos impiden acercarnos al mundo. La dificultad que experimentamos para hablar y escribir sobre pintura no hace sino evidenciar la posición del artista. A su vez la pintura, tal y como la entiende y la practica Javier Garcerá, nos conduce a un lugar donde dejamos de saber y la palabra no solo nos falla, sino que nos falta.