21 de marzo de 2019
21 de noviembre de 2010

Familia de un fallecido por cáncer reclama al SAS 350.000 euros por su sufrimiento "innecesario"

SEVILLA, 21 Nov. (EUROPA PRESS) -

La viuda y las dos hijas de un hombre de 52 años fallecido como consecuencia de cáncer de faringe han reclamado al Servicio Andaluz de Salud (SAS) una indemnización de 350.000 euros por daños y perjuicios ante el presunto retraso en el diagnóstico y el sufrimiento "innecesario" padecido por el enfermo hasta su muerte en julio de 2009.

En la demanda interpuesta por esta familia ante el Juzgado de lo Contencioso-administrativo número 7 de Sevilla, a la que ha tenido acceso Europa Press, se expone "la pérdida de oportunidad para alcanzar una curación o remisión a largo plazo de la enfermedad por la incorrecta valoración del paciente durante meses en el Servicio de Atención Primaria y su no remisión al especialista para valoración, como es obligado cuando los síntomas persisten durante meses sin respuesta al tratamiento".

Los hechos se remontan a finales de 2006, cuando Ignacio P.S. "acude al médico de cabecera aconsejado por los resultados del reconocimiento médico anual laboral, al presentar una leucocitosis --aumento anormal del número de leucocitos circulante-- sin aparente explicación", que además "no consta en la historia médica obrante en el expediente administrativo correspondiente al centro de atención primaria del Aljarafe".

Ante tal situación, su médico de cabecera del centro de salud de Castilleja de la Cuesta, municipio donde residía, "no le da mayor importancia", al igual que en las siguientes consultas a los largo de todo el año 2007, cuando acude "por presentar una fuerte ronquera y dificultad en la voz y al tragar y le dice que es un fuerte resfriado".

Del mismo modo, el paciente "vuelve en septiembre porque seguía con las mismas molestias y le dice que era irritación de garganta" y así continúa asistiendo al médico en octubre de 2007, enero y marzo de 2008, cuando le diagnostica faringitis crónica.

Ya en abril de 2008, la esposa de Ignacio "exige, en una entrevista tensa, que le remita al especialista en otorrinolaringología, cosa que hace el médico, pero de forma ordinaria, no urgente". Por tanto, el paciente no es estudiado por primera vez por un otorrino, en el Hospital de San Juan de Dios de Bormujos, hasta mayo de 2008, quien "inmediatamente evidencia una tumoración hipofaríngea que se biopsia en junio de 2008 con resultado de un tumor cancerígeno".

"En este momento del diagnóstico del cáncer se estadía en grado III, sin metástasis. Aunque todavía era posible un tratamiento con intención curativa o de remisión a largo plazo, lo cierto es que el pronóstico no es tan positivo como si se hubiera conseguido el diagnóstico de forma más temprana", expone la demanda, que añade en este sentido que "la tasa de supervivencia a largo plazo no supera el 50 por ciento" en estos casos.

Tras iniciar tratamiento en el Hospital Universitario Virgen del Rocío, "en un principio el paciente reacciona muy bien consiguiendo una aparente remisión de la enfermedad", pero a principios de enero de 2009 tuvo un empeoramiento y, pese a la fiebre alta con la que se manifiesta, la doctora que lo trataba, a la que le consultaron la situación, no consideró el adelanto de la fecha que tenía el paciente para la revisión normal de radioterapia en febrero de 2009.

A partir de aquí, "la evolución fue muy tórpida y dolorosa hasta su fallecimiento el 31 de julio de 2009 en el Hospital de Marbella", a lo que añade que "la asistencia durante los últimos meses estuvo plagada de incidentes que retrasaron el tratamiento y aumentaron el dolor del paciente de forma innecesaria".

Así, el recurso de esta familia solicita que se "declare nulo y no conforme a derecho el acto recurrido, consistente en la denegación por silencio administrativo de la reclamación de daños y perjuicios por responsabilidad patrimonial de la administración interpuesta, declarando haber lugar a la indemnización y condenando por tanto al SAS al pago de la misma".

"NO ES JUSTO LO QUE HA SUFRIDO IGNACIO"

Por su parte, la viuda ha explicado a Europa Press que con su marido cometieron "todos los errores que se pueden cometer", desde "ponerle un tipo de quimioterapia que no está indicada para una persona a la que le faltaba un riñón" hasta darle instrucciones equivocadas sobre cómo introducirle la alimentación por sonda directa al estómago.

De igual forma, relata que unos días antes de morir, en una revisión previa a la quimioterapia, "una doctora sustituta, sin mirar el TAC ni la analítica, le dijo que estaba muy bien y que iba a darle otra sesión", además de darle permiso para irse a la playa. Allí, sufrió la rotura de la arteria carótida y murió poco después en el Hospital de Marbella. Con respecto a las últimas horas de Ignacio, su mujer recuerda que "estaba en un grito y se negaban a sedarlo, fue una noche terrible y sufrió muchísimo"

"No es justo lo que ha sufrido Ignacio", lamenta su viuda, que está dispuesta a acudir a la vía penal para pedir "justicia" para su marido. "No me van a devolver a mi marido, mis hijas y yo estamos destrozadas, pero al menos evitar que haya más personas que pasen por lo mismo", concluye.