30 de marzo de 2020
30 de septiembre de 2008

Innova.- El Instituto de Carboquímica estudia cómo separar y almacenar el CO2 procedente de la combustión del carbón

ZARAGOZA, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Instituto de Carboquímica (ICB), ubicado en el campus Río Ebro de Zaragoza, participa en un proyecto de investigación europeo que tiene como objetivo desarrollar un proceso de combustión de carbón con el que se consiga aislar y almacenar todo el dióxido de carbono (CO2) resultante, evitando así la emisión a la atmósfera del principal causante de efecto invernadero.

Este sistema permitiría reducir a cero la emisión de CO2 en una central térmica, además de rebajar un 75 por ciento el coste que, en la actualidad tiene aislar el CO2 de la combustión del carbón, según explicó en declaraciones a Europa Press, el director del ICB, Juan Adánez.

En líneas generales, el proyecto consiste en eliminar el aire del proceso de combustión. El oxígeno necesario como comburente, es decir la sustancia que participa en la combustión oxidando al combustible, es proporcionado por un óxido metálico, un sólido que al estar formado por partículas muy pequeñas, puede circular por tuberías como si fuera un fluido.

Al suprimir el aire de la combustión, se elimina también el nitrógeno que este contiene, con lo que tampoco hay nitrógeno presente en el humo resultante. La separación del nitrógeno del CO2 es el proceso más complicado y costoso para aislar el dióxido de carbono de los procesos de combustión.

Al utilizar como comburente los óxidos metálicos, el humo resultante no contiene nitrógeno, por lo que al enfriar los humos, el dióxido de carbono se separa del agua y demás componentes sin nitrógeno y puede almacenarse.

Este tipo de combustión --Combustión indirecta con transportadores sólidos de oxígeno o Chemical-looping Combustion-- ha sido probada con éxito en el Instituto de Carboquímica, utilizando como combustible gas natural o gases de síntesis del carbón, pero nunca con un combustible sólido como el carbón, que es el objetivo de esta iniciativa de investigación que se realizará durante el periodo 2008-2011, y en la que participan otros dos institutos de investigación y la empresa francesa fabricante de calderas Alston.

Este proyecto cuenta con la financiación de fondos europeos y de varias empresas energéticas de Alemania y Suecia. En ese sentido, Juan Adánez echó en falta la iniciativa en este campo de empresas energéticas españolas.

Para aplicar este sistema en centrales térmicas debería modificarse todo el sistema de calderas, quedando igual el sistema de ciclo de vapor que mueve las turbinas.

El sistema requiere del modelo de calderas y de dos reactores de reducción y de oxidación, tal y como está diseñado para el gas natural, modelo básico de la investigación actual.

El primero de los dos reactores es en el que se produce la condensación del agua de los humos generándose una corriente pura de CO2 sin necesidad de energía adicional para la separación como sucede en otros procesos.

El segundo reactor es el que permite que el óxido metálico que circula en un circuito cerrado a un segundo reactor cuando se agota (se queda sin oxigeno) donde se pone en contacto con el aire volviéndose a nutrir de oxígeno.

Actualmente, el proceso de separar el CO2 es muy costoso lo que hace que ninguna central térmica de grandes dimensiones aísle y almacene el CO2 que produce.

Está investigación se suma a otras que el Instituto Carboquímica lleva a cabo en programas europeos sobre procesos de combustión que afectan tanto a carbón como a otros productos como la biomasa u otros residuos sólidos.

Dentro del grupo de investigaciones de Combustión y Gasificación del ICB, también se estudian métodos para aislar otros productos derivados de la combustión del carbón, como el azufre.

El Instituto de Carboquímica lleva a cabo su actividad científica en el área de Ciencias y Tecnologías Químicas del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).