5 de marzo de 2021
9 de marzo de 2014

El estudio estructural del Palacio Episcopal de Tarazona estará listo en seis meses

El estudio estructural del Palacio Episcopal de Tarazona estará listo en seis meses
TARAZONA

TARAZONA (ZARAGOZA), 9 Mar. (EUROPA PRESS) -

El estudio estructural del Palacio Episcopal de Tarazona ha empezado con la toma de datos del estado del edificio, y se prevé que esté listo en un plazo de seis meses.

La Fundación Tarazona Monumental formalizó, en diciembre de 2013, un convenio con el Departamento de Construcción y Tecnología Arquitectónicas, de la Escuela Técnica Superior de Arquitectura de la Universidad Politécnica de Madrid, para la realización del proyecto de refuerzo y consolidación del Palacio Episcopal de Tarazona.

"El que es considerado como el monumento civil más importante de la ciudad es también el que más urgentemente necesita de intervención", ha explicado el gerente de la Fundación, Julio Zaldívar.

No obstante, ha indicado que "por la complejidad" de los trabajos se hace "imprescindible" el encargo de este estudio, que permitirá conocer las patologías y daños estructurales, y diseñar una hoja de ruta para invertir "eficientemente" en la rehabilitación.

El edificio, cuyo origen se remonta al siglo VIII como Zuda musulmana, paso a ser sede episcopal tras la llamada guerra de los Dos Pedros (1356-1369) que enfrentó a Aragón y Castilla.

Las ocupaciones de las tropas de Pedro I el Cruel de Castilla conllevaron gravísimas consecuencias para el tejido urbano y su patrimonio.

El obispo Pedro Pérez Calvillo, nombrado capitán de la ciudad por Pedro IV el Ceremonioso, estuvo al frente de las tareas de reconstrucción de Tarazona, y fue él quien compró, restauró y donó a la mitra la antigua Zuda para transformarla en Palacio Episcopal.

Desde entonces, el edificio es propiedad del Obispado de Tarazona y ha ido ampliándose para adaptarse a las necesidades de cada momento, llegando a alcanzar grandes dimensiones.

Sin embargo, sólo una pequeña parte del monumento está en uso; las oficinas de la Curia, el archivo diocesano, la sede del Centro de Estudios Turiasonenses, un taller de restauración de bienes muebles y los servicios turísticos de la Fundación; dotan de vida al Palacio pero no de la suficiente para lograr un mantenimiento óptimo.

El proyecto dirigido por el arquitecto y catedrático, Juan Monjo Carrió, y con las profesoras Rosa Bustamente Montoro y Pilar Rodríguez Monteverde, como integrantes de su equipo.

Esta iniciativa está estructurada en tres fases; toma de datos del estado, realización de un estudio geotécnico y la redacción del proyecto básico y de ejecución de refuerzo y consolidación.

Para ello, se cuenta con un presupuesto cercano a los 40.000 euros asumidos íntegramente por la Fundación. Sobre el presupuesto Zaldívar recalca que "desde la Fundación siempre hemos querido apoyar las inversiones realizadas por el Obispado en materia de conservación del edificio; ya sea mediante la rehabilitación de parte de sus cubiertas, el acondicionamiento de espacios para poder acoger diferentes servicios culturales, o el mantenimiento derivado de su gestión turística; pero consideramos que es el momento de planificar la restauración íntegra del monumento".