25 de febrero de 2021
19 de enero de 2021

Fundación 'la Caixa' acompaña a más de 1.300 zaragozanos en procesos de final de vida y duelo

Fundación 'la Caixa' acompaña a más de 1.300 zaragozanos en procesos de final de vida y duelo
La Fundación La Caixa acompaña a 56.000 personas en procesos de final de vida en 2020 - FUNDACIÓN LA CAIXA - ARCHIVO

ZARAGOZA, 19 Ene. (EUROPA PRESS) -

El Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades Avanzadas de la Fundación 'la Caixa' nació en 2009 como un programa pionero en la atención emocional y espiritual en los cuidados paliativos, procesos de final de vida y duelo, y desde entonces ha
atendido en Zaragoza a 4.577 pacientes y 4.560 familiares. El pasado año ha asistido a más de 1.300 personas.

El año 2020 ha sido hasta ahora, desde el inicio del programa en 2009, el más intenso que han vivido los profesionales de los 44 Equipos de Atención Psicosocial (EAPS) que a día de hoy actúan en 132 hospitales de toda España y 133 unidades de apoyo domiciliario.

Los EAPS están formados por 230 psicólogos, trabajadores sociales,
enfermeros, médicos, agentes pastorales, y más de 1.000 personas voluntarias.

En Zaragoza, el programa actúa en el Hospital San Juan de Dios y el
Hospital Infantil Miguel Servet, y en dos Equipos de Atención Domiciliaria a través de un EAPS perteneciente al Hospital San Juan
de Dios. Encabezado por el doctor Emilio González, el equipo está
formado por dos psicólogos y un trabajador social. Un total de 1.332 zaragozanos en procesos de final de vida y duelo han sido acompañadas emocional y espiritualmente.

La atención al final de la vida y al duelo en circunstancias extremas como las que se han producido a raíz de la pandemia, ha sido también objeto de trabajo de los profesionales del programa que han tenido que aumentar intensamente sus esfuerzos para mantener su labor asistencial en unas condiciones tan complicadas como las que se han generado en el ámbito hospitalario.

Los EAPS han visto incrementada su labor acompañando no solo a personas que se encontraban en situación de final de vida, sino
también a las personas afectadas gravemente por el virus de la COVID-19, sus familiares y los profesionales que las atendían.

Los duros meses de pandemia han provocado que un tema tabú como la
muerte, fuera más visible para el conjunto de la sociedad. Así lo ha confirmado la directora del Institut Borja de Bioètica y colaboradora del programa, Montserrat Esquerda. "La pandemia nos ha traído muchísimas muertes, muertes sin preparar y muertes no esperadas. Ahora podemos decir que estamos más preparados que antes de la pandemia para hablar de la muerte y del trabajo que se hace en las unidades de cuidados paliativos".

La psicóloga de un EAPS, Verónica Linares, ha aportado su visión tras lo vivido durante la crisis: "Una de las cosas que hemos detectado es la necesidad de ofrecer una atención integral del enfermo. Se atiende el cuerpo y la salud, y es un reto pasar a un paradigma más psicosocial".

La COVID-19, ha añadido, ha puesto de relieve la importancia de este tipo de atención y que el psicólogo tenga más presencia en el sistema sanitario y pueda realizar este acompañamiento psicológico, espiritual y relacional. Hasta ahora se ha estado trabajando con el dualismo entre cuerpo y alma pero ya estamos viviendo un momento en el que podemos integrar ambas partes y tratarlas como un todo".

HASTA EL ÚLTIMO INSTANTE

El Programa para la Atención Integral a Personas con Enfermedades
Avanzadas, enmarcado en la Estrategia de Cuidados Paliativos del Sistema Nacional de Salud, proporciona a personas en situación de final de vida y sus familiares una atención cálida y personalizada que complementa la labor que las unidades de cuidados paliativos realizan en hospitales y domicilios.

Su finalidad es alcanzar una atención integral basada en atender
las necesidades emocionales, sociales y espirituales de la persona su entorno, y apoyar a los profesionales que la acompañan.

La evaluación científica del programa concluye que la atención psicosocial ofrecida responde a las necesidades y mejora en el 90 % los síntomas provocados por la enfermedad y que perjudican el estado anímico y psicológico de los enfermos atendidos. El estudio establece que el 92% de las personas enfermas califican de excelente o muy buena la atención recibida, y cerca del 90% aseguran que han podido resolver temas difíciles, la mayor parte de ellos, de comunicación y de relación con la familia y el entorno, gracias a este apoyo.

Para leer más