7 de abril de 2020
4 de febrero de 2019

El párroco José María Cabrero lleva la esperanza de la Iglesia a las zonas despobladas del Somontano y Sobrarbe

HUESCA, 4 Feb. (EUROPA PRESS) -

El párroco José María Cabrero, titular del Arciprestrazgo de Somontano-Sobrarbe, ha reconocido que la despoblación se nota en esta zona de la provincia de Huesca, donde "va faltando gente y, cuando una persona mayor fallece, casa cerrada". En estos lugares, "el hecho de que la Iglesia se haga presente, por muy pequeños que sean los núcleos, permite dar esperanza" a quienes llevan una "vida dura".

Así lo ha indicado a Europa Press con motivo de la concesión de la Cruz de Sobrarbe, premio que le ha otorgado el Ayuntamiento de Aínsa-Sobrarbe y que acaba de recibir junto con los responsables del Refugio de Viadós, Joaquín Cazcarra y Cristina Zueras.

Según ha comentado el sacerdote, en la década de los 60 del siglo pasado esta zona del Sobrarbe estaba atendida por hasta cuatro curas, mientras ahora se encuentra el solo. También se encarga de otros pueblos de la zona del Somontano, ambas pertenecientes a la Diócesis de Huesca.

José María Cabrero reside en Alquézar y atiende desde hace 20 años algunos pueblos del Sobrarbe y desde hace 41 otros del Somontano. Según ha comentado, a pesar de la despoblación, "se ha progresado mucho", los niños "están bien atendidos en las escuelas" y también hay accesibilidad a la sanidad y a otras actividades.

Sin embargo, en los pueblos "se ha quedado muy poca gente", salvo en Alquézar y, por eso, ha considerado que habría que potenciar la ganadería como complemento a la agricultura para que las personas pudieran seguir viviendo en el territorio, así como el turismo rural, ya que en la mayoría de las localidades que atiende hay una vivienda dedicada a esta actividad.

Por su parte, a sus 75 años, se encuentra bien de salud para desarrollar su labor, que le ha permitido "estar presente, acompañar a las personas en momentos dolorosos" y también recuperar tradiciones y el patrimonio de estas localidades.

PATRIMONIO

José María Cabrero ha comentado que disfruta con la naturaleza --estudió Ciencias Naturales y Biológicas-- y organiza excursiones, pero también ha procurado recuperar y mantener las tradiciones religiosas "que nos han transmitido las generaciones anteriores", como romerías, celebraciones o fiestas.

El sacerdote ha explicado que son pueblos pequeños y, por ello, se reúnen varios de ellos y asisten juntos a la llegada de los Reyes Magos o la romería a la Virgen de la Nuez, en cuyo templo también se celebra el Domingo de Ramos y la Vigilia Pascual. Esto permite "compartir" y que las personas "no permanezcan tan aislados", ha apuntado.

Además, ha expresado su satisfacción por contribuir al mantenimiento del patrimonio que corresponde a su arciprestazgo, donde hay "buenos monumentos" y "hemos heredado ermitas, iglesias y cruces de términos".

Sobre todo, ha subrayado, ha recibido la "confianza" de las personas de estas localidades. "Hemos sabido congeniar y compenetrarnos" porque son personas "hospitalarias, cercanas, abiertas a todo y entre todos hemos conseguido mantener la esperanza y la ilusión, saber estar juntos".

En total, atiende a unos mil feligreses entre el Sobrarbe y el Somontano. Ha dicho que son estas personas las que merecen el premio, que ha agradecido, porque gracias a ellas tiene una vida "agradable", al tiempo que se ha congratulado porque se haya decidido dar una distinción a un sacerdote, que representa la labor que realiza la Iglesia en estas localidades.