14 de diciembre de 2019
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  • 25 de mayo de 2010

    La residencia CAI-Ozanam Oliver ofrece 210 plazas para personas mayores y dará empleo a 120 personas

    ZARAGOZA, 25 May. (EUROPA PRESS) -

    La residencia CAI-Ozanam Oliver, inaugurada hoy en el barrio de Miralbueno de Zaragoza, cuenta con 210 plazas de residencia y cuarenta de centro de día para personas mayores, además de dar empleo a 120 personas.

    Según informó la directora de la Obra Social de CAI, María González, en una rueda de prensa previa a la inauguración, "hoy es un día grande" porque "han pasado 19 meses desde que se colocó la primera piedra de la que es la obra asistencial más importante de CAI y que hoy es una realidad".

    El presidente de CAI, Antonio Aznar, señaló que "estamos acostumbrados a decir que la obra social es el alma de las cajas, pero eso a veces son sólo palabras, hoy mostramos hechos concretos, una manifestación de la obra social que además corresponde al apartado de asistencia social en un momento en el que la crisis tan profunda está golpeando a los más desfavorecidos".

    Aznar indicó que se trata de un proyecto compartido que evidencia que "el esfuerzo compartido es factible, necesario y satisfactorio". "Más del 80 por ciento de las obras de la Caja se hacen en colaboración". En este caso, con la Fundación Federico Ozanam, que "ha sido muy fructífera porque compartimos objetivos y es un ejemplo de responsabilidad, profesionalidad y sentido del trabajo", aseveró.

    Por su parte, el presidente de la Fundación Federico Ozanam, Enrique Santamaría, agradeció a CAI su "confianza" y señaló que la Fundación ha invertido dos millones de euros en la obra, "un esfuerzo importante", pero también se hará cargo de la gestión del centro.

    "La gestión del día a día es fundamental para que sea viable económicamente y para que las personas estén bien". En estos momentos, continuó, "me acuerdo de los familiares que tienen que estar atendiéndoles y no pueden llevar una vida social o laboral normal", indicó.

    RAPIDEZ

    Santamaría explicó que "ha ido todo muy rápido" desde que en 2006 el Ayuntamiento de Zaragoza les cedió el solar de 7.500 metros cuadrados de superficie y el Gobierno de Aragón se hizo cargo de la financiación de la redacción del proyecto. CAI destinó 10 millones de euros para sufragar el coste de la construcción y la Fundación dos millones para equiparla.

    "Van a trabajar 120 personas, lo que supone aportar un grano de arena a la creación de empleo, pero también supone un aumento de la responsabilidad como Fundación, porque tendremos a más de seiscientas personas en nómina", aseveró.

    Además, Santamaría destacó que el centro cuenta con 116 habitaciones individuales y 47 dobles, "lo que mejora mucho la calidad de vida de las personas que estén válidas y puedan estar en una individual, es un cambio de sentido y de mentalidad".

    UN SUEÑO HECHO REALIDAD

    El director de la Fundación, José Luis Lucea, reconoció que "se trata de un sueño hecho realidad" que conjuga los servicios de una residencia "grande" con once pequeñas zonas de convivencia, que permiten separar a los usuarios por patologías. Otra de las características es "la luz y las zonas verdes".

    "Zaragoza tiene una gran necesidad de plazas asistenciales y la residencia permite paliar la necesidad de las personas que requieren de este servicio y no pueden permitírselo". Los usuarios comenzarán a llegar el 7 de julio y pagarán unas cuotas de entre 1.050 y 1.500 euros mensuales, si bien las personas sin recursos contarán con la ayuda de la Fundación.

    El edificio, realizado por el arquitecto Sergio Marta, tiene una superficie de 10.000 metros cuadrados repartidos en cuatro plantas. Dispone de 116 habitaciones individuales de 17 metros cuadrados y 47 dobles de 25 metros cuadrados. Todas cuentan con baño individual.

    También se ha creado una zona ajardinada de 4.000 metros cuadrados para uso exclusivo de los usuarios. La zona residencial comprende servicios de apoyo destinados a facilitar la rehabilitación, mantenimiento, terapia y asistencia de los usuarios.

    DESTINATARIOS

    La residencia se dirige tanto a personas mayores autónomas como a aquellas con diferentes grados de dependencia, tanto física como psíquica. Está diseñada a partir de un nuevo concepto de atención geriátrica basado en unidades de convivencia reducida, es decir, los residentes, según el grado de autonomía o dependencia, vivirán en determinadas zonas donde poder ejercitar sus capacidades psíquicas y recibir, de manera más precisa, la atención terapéutica que reciban.

    En total, hay once unidades de convivencia reducida que funcionarán como pequeñas residencias de hasta 25 plazas. De esta manera, los residentes pueden reciben una atención específica y personalizada en función de su estado de salud, dispondrán de un personal especializado y adaptado a dichas necesidades y mejorará la convivencia entre los residentes.

    El centro ofrece también un servicio de estancias diurnas que sirve de apoyo a las familias de aquellas personas dependientes que precisan cuidado de sus necesidades personales básicas, terapéuticas y socio-culturales.

    La residencia CAI-Ozanam Oliver se suma a los centros que la Fundación y Caja Inmaculada mantienen en Zaragoza para atender a personas mayores y personas sin recursos económicos y con dificultades para acceder al mercado de trabajo.

    La Fundación extiende su Sistema de Gestión de Calidad certificado según la norma ISO 9001:2008 al funcionamiento de la nueva residencia. Este modo de organización aporta una serie de beneficios a la gestión, como el mejor cumplimiento de las expectativas del usuario, ahorro de costes y, a medio plazo, un mayor rendimiento de los recursos.