26 de abril de 2019
  • Jueves, 25 de Abril
  • 1 de junio de 2014

    Benigna Parrondo y Francisco Luciano Arenas reciben sus reconocimiento como 'Paisanos del año'

    Benigna Parrondo y Francisco Luciano Arenas reciben sus reconocimiento como 'Paisanos del año'
    EUROPA PRESS

    OVIEDO, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -

       Benigna Parrondo y Francisco Luciano Arenas han recibido este domingo en el Auditorio Príncipe Felipe de Oviedo sus respectivos reconocimientos como 'Paisanos del año 2014'. Se trata de un homenaje, impulsado por Fundación Caja Rural, que se realiza anualmente, coincidiendo con las fiestas de La Ascensión, con el que se pretende expresar gratitud y al campo asturiano.

       Hace 98 años que Benigna Parrondo nació en Argumoso, localidad de montaña del concejo de Valdés, en en el seno de una familia de cinco hermanas y dos hermanos. Uno de ellos falleció en la guerra y el otro regresó a casa, pero enfermó, y también se fue.

       Así que en la casa de quedaron todas las chicas, que también y poco a poco se fueron marchando del pueblo. Fue Benigna la que se quedó en su preciosa casa de Argumoso, que lleva el nombre de Casa Calafrios, que construyó un hermano de su madre, que se la regaló a ésta, y que finalmente recayó en Benigna y su familia.

       Fue a la escuela, en Argumoso, donde se reunían unos 20 niños de diferentes edades, pero pronto trabajó y trabajó. Junto con su marido, Enrique, se ocupaban de actividades típicamente agrícolas. Durante la Guerra Civil, su madre colaboraba en esconder a los hombres para que no los reclutasen.

       Benigna ha tenido dos hijos, que les tocó hacer la mili en Madrid, y allí se quedaron, que le han dado además un nieto. Hoy, y aunque viajó en varias ocasiones a Madrid, donde incluso pasó temporadas, vive sola en su querido Argumoso, donde la visitan con frecuencia sus hijos y su familia, pasando la mayor parte del día en la calle, vigilando los árboles que han plantado sus hijos, disfrutando también del fútbol, en las últimas horas de las tardes que lo ponen en la televisión, y de los días de fiesta o celebración que sirven de excusa para que los miembros de su familia se puedan reunir.

       Por su parte, Luciano Arenas nació hace 100 años en Lavares, en Amandi (Villaviciosa). Se crió en una familia dedicada a la labranza, donde ya desde su tierna infancia, y junto con sus tres hermanos, colaboraban en las labores del campo. Fue a la escuela a Lugás, en los edificios junto al santuario y para llegar a la escuela debían caminar cada día cuatro kilómetros.

       Se casó en Lavares, con María "Maruja", que falleció joven, y después contrajo nuevas nupcias con Concha, Concepción Fernández Figaredo. Pronto se independizó de la vivienda de sus padres, Piedad y Francisco, aunque siguió colaborando con ellos. Tenían vacas de leche y de trabajo. Además en su huerto se cultivaba de todo, patatas, cebollas, berzas, un poco de todo para alimentar a la familia.

        A los 19 años, y ya con dos hijos, se fue a la mili a África, donde resultó "sobrante de plantilla", y pronto volvió a casa. Sin embargo, cuando estalló la guerra lo llamaron otra vez, incorporándose de nuevo en Melilla.

       Luciano ha tenido ocho hijos, además de otros tres que fallecieron, que le han dado 17 nietos, 13 bisnietos y cinco tataranietos. Reside desde hace dos años en la Fundación Miyar Somonte, de Amandi.