19 de octubre de 2019
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  • 2 de julio de 2014

    CANTABRIA.-UC.- Investigador del proyecto europeo BRIGIT asegura que "de los árboles se puede sacar casi lo mismo que del petróleo"

    El seminario 'Biorefinery and industrial applications' estudia la reutilización de los residuos que generan las empresas

    SANTANDER, 2 Jul. (EUROPA PRESS) -

    El profesor de la Universidad de Cantabria e investigador del proyecto europeo BRIGIT, Alberto Coz, ha afirmado que si al principio el aprovechamiento de los residuos procedentes de las empresas papeleras "se dirigió más al tema de los biocombustibles", ahora "se está derivando a otros productos porque se ha visto que, al final, de los árboles se puede sacar casi lo mismo que del petróleo", ya que a través de la explotación forestal "se obtiene papel, pero también biopolímeros o productos para la industria farmacéutica".

    El Curso de Verano de la Universidad de Cantabria (UC) 'Biorefinery and industrial applications' congrega esta semana en Santander a socios del proyecto europeo BRIGIT llegados desde doce países para avanzar en sus investigaciones sobre la obtención de biopolímeros (comúnmente conocidos como plásticos) a partir de los residuos generados por las industrias papeleras.

    El monográfico, que cuenta con una quincena de alumnos procedentes de diversos países europeos y que se imparte en inglés, está dirigido por Natalia Quijorna y Alberto Coz, quien además coordina la participación de la UC en el proyecto BRIGIT, formado por un consorcio de dieciséis instituciones entre universidades, centros de investigación y empresas.

    Según Coz, "ahora mismo, uno de los objetivos ambientales es intentar dar un uso a los residuos que generan las empresas, en vez de destinarlos a vertidos", y particularmente en el caso de la industria papelera, "sus desechos se pueden fermentar y convertir en bioetanol para combustibles, o en biopolímeros", punto este último del que más ampliamente se ocupan los estudios del proyecto BRIGIT.

    Sobre los biopolímeros, el investigador señaló que se tratan de unos plásticos "resistentes al fuego y utilizables en el transporte de personas y mercancías", y más concretamente de "planchas para las puertas de camiones y autobuses".

    Además, Coz explicó que las reuniones que se están sucediendo esta semana en el marco del proyecto BRIGIT suponen el ecuador de las investigaciones, centradas en este momento en "eliminar algunas sustancias que actúan como venenos e inhibidores del proceso", aunque añadió que "cuando finalicen los estudios, dentro de dos años, se espera que se pueda pasar a una producción de biopolímeros a mayor escala."

    Por último, explicó que la madera está constituida principalmente por tres componentes: la lignina, "que da rigidez al árbol"; la celulosa, "que también sirve para fabricar fibras textiles como el rayón o la viscosa, así como aditivos alimentarios", y la hemicelulosa, "compuesta sobre todo por azúcares", y que puede tener aplicaciones de biopolímeros -como el estudiado en el proyecto BRIGIT para el transporte-, biocombustible o productos químicos.

    El curso 'Biorefinery and industrial applications' ha contado entre su equipo docente con personal de la UC, como Catalin Ionut, Gabriel Moncalián o Javier Rufino -además de los directores del curso, Alberto Coz y Natalia Quijorna-; de la Universidad del País Vasco, como Jalel Labidi; de diversas empresas españolas relacionadas con la madera, como Pedro A. Calvo (Green Source), Daniel Gómez (Borregaard Lignotech) o Carlos Tejedor (Bosques 2000), y de los expertos europeos Bruno Ferreira (Biotrend) y Apostolis Koutinas y Gunnar Liden, de la Universidad de Atenas (Grecia) y de Lund (Suecia), respectivamente.

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