21 de octubre de 2019
17 de agosto de 2009

La lucha contra los incendios forestales cuesta 41 millones de euros al año en Cantabria

Revilla tilda de "error catastrófico" la "práctica enraizada" de quemar pastos para regenerar las tierras

SANTANDER, 17 Ago. (EUROPA PRESS) -

La lucha contra los incendios forestales en Cantabria tiene un coste de 41 millones de euros al año, si se cuenta los medios materiales, los perjuicios económicos y el personal de Montes que trabaja sobre el terreno.

Así lo aseguró hoy el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, durante su intervención en la inauguración del seminario 'Presente y futuro de los incendios forestales. Su repercusión en el medio natural', dentro de los cursos de verano de la Universidad Internacional Menéndez Pelayo (UIMP) de Santander.

En Cantabria, a día de hoy, se han producido durante este año 527 incendios que han calcinado más de 5.000 hectáreas de superficie, según datos aportados por el consejero de Desarrollo Rural, Ganadería, Pesca y Biodiversidad, Jesús Oria.

Pero el consejero incidió en que los datos más "escalofriantes" son las cifras medias, de 357 fuegos al año. El 100% de ellos son provocados por el hombre, y de esto, el 95%, son intencionados.

Cantabria es, según señaló Oria, una de las cinco regiones más vulnerables a los incendios forestales, en los que el mayor riesgo se presenta, a diferencia del resto de comunidades, en invierno.

QUEMA DE PASTOS

Revilla explicó que esto se debe a la "practica enraizada" en el mundo rural de quemar los pastos al creer que "cuando se quema hay una rehabilitación del medio".

Para el presidente cántabro, este es un "error catastrófico" contra el que resulta muy difícil luchar, pues es una "creencia que pasa de padres a hijos" en estas zonas. "Y es imposible meterles en la cabeza que es malo quemar", añadió.

Al respecto, se refirió a los incendios registrados este fin de semana en Las Rozas de Valdearroyo, con seis focos, lo que indica que "se han preocupado de que arda por los cuatro costados".

Las consecuencias, lamentó, es que se pierde una capa de terreno que, "cuando viene el agua", provoca un "torrente" que además quita espacio a las actividades ganaderas.

Revilla señaló que provocar un incendio es "sencillo", al igual que cuando los "asesinos de ETA ponen bombas lapas" que se programa con temporizadores, y aseguró que se está dando una "sofisticación técnica" en los fuegos, como por ejemplo, el mecanismo de la "mecha retardada".

Frente a esto, el jefe del Ejecutivo lamentó lo "difícil" que resulta "cazar" a quienes provocan las llamas, porque la orografía dificulta que se les "coja con las manos en la masa" y luego "hay que aportar pruebas al juez".

Por tanto, apostó por actuar "sobre todo" en la prevención" y el endurecimiento de las leyes, junto a medidas de vigilancia y detección de los "pirómanos".

En este sentido, afirmó que "en los pueblos se sabe" quien provoca los fuegos, pero se calla por una "solidaridad malentendida".

DE LA EXTINCIÓN A LA PREVENCIÓN

El consejero de Desarrollo Rural defendió el dispositivo "tremendamente eficaz" del Gobierno en la lucha contra el fuego, pero admitió que existe un "clamor" entre las personas que hacen el trabajo de campo para contar con "más medios".

No obstante, instó a "migrar" de un modelo de lucha contra los incendios forestales basado en la extinción a otro centrado en la prevención.

Así, Oria apostó por actuar contra los incendios "antes de que se produzcan" y opino que "es hora ya" de tener una "mirada seria" sobre la prevención, con una política integral, que abarque los aspectos económicos y sociales, ya que, según apuntó, son los causantes de los fuegos por encima de los criterios naturales.

Es una política que requiere planificación y una gestión forestal sostenible, que tendría resultado "a medio plazo", frente al modelo basado sólo en la extinción, con efectos "a corto plazo".