5 de marzo de 2021
11 de septiembre de 2008

Los Príncipes de Asturias reciben las llaves de la ciudad de Cuenca, tras ser nombrados Alcalde y Alcaldesa de Honor

Don Felipe resalta la "relación estrecha" entre Cuenca, Castilla-La Mancha y la Corona

CUENCA, 11 Sep. (EUROPA PRESS) -

Los Príncipes de Asturias, don Felipe y doña Letizia, recibieron hoy las llaves de la ciudad de Cuenca, tras ser nombrados Alcalde y Alcaldesa de Honor de la ciudad, tras un breve acto institucional celebrado en el salón de plenos del Ayuntamiento.

Durante las palabras que dirigió a los presentes, el Príncipe de Asturias agradeció estos reconocimientos que reflejan, a su juicio, "la relación estrecha que existe entre Cuenca, Castilla-La Mancha y la Corona, al tiempo que redoblan nuestro apego y compromiso hacia todos vosotros".

Don Felipe añadió, además, que la llave de la ciudad representa la contribución de Cuenca y sus ciudadanos al progreso y bienestar de España durante siglos pero, sobre todo, resaltó la importancia que en la historia personal de él y doña Letizia tiene la ciudad.

"Para nosotros Cuenca es algo más, algo especial que nos trae recuerdos preciosos, momentos que vivimos después de nuestra boda y que compartimos con todos los conquenses", apuntó en alusión al hecho de que esta fuera la primera ciudad visitada en 2004 durante su luna de miel.

El Príncipe de Asturias también resaltó la fortaleza cultural de Cuenca y manifestó que "no descubro nada al decir que habéis logrado una ciudad acogedora y atractiva" donde la constitución de su Real Patronato "ha potenciado vuestras cualidades", convencido de que "una ciudadanía siempre más activa, participativa y solidaria es su verdadero motor desde la universidad, las instituciones, las empresas y las distintas asociaciones".

En esta primera declaración como Alcalde honorario de Cuenca, don Felipe, también en nombre de la Princesa de Asturias, destacó "la profesionalidad, la visión de futuro y la esperanza que sabe añadir a sus proyectos la ciudad bautizada por don Pío Baroja como nido de águilas", destacó.

CIUDAD MUSEO Y CON FUTURO

El discurso de don Felipe estuvo precedido por las intervenciones tanto del alcalde de Cuenca, Francisco Pulido, como del presidente de Castilla-La Mancha, José María Barreda, quien desgranó los distintos atractivos culturales de una ciudad que "es un museo pero no un mausoleo" y que "tiene mucha historia pero tiene todavía más futuro".

Barreda también aludió a la figura del rey Carlos III, para recordar la máxima según la cual "el mejor alcalde es el rey", tras lo que agregó que "no se molestará nuestro alcalde si digo que los mejores alcaldes de Cuenca serán los Príncipes".

Pulido, por su parte --que aprovechó el acto para promocionar la candidatura de Cuenca como Capital Europea de la Cultura en 2016--, destacó también la importancia que la figura de los Príncipes ha tenido para Cuenca.

En este sentido, recordó la primera ocasión en la que "un motivo dichoso, el de su luna de miel, les trajo a esta bella ciudad, que despertó alegre una mañana de mayo con la feliz noticia de que los Príncipes de Asturias habían escogido precisamente Cuenca como inicio de su vida en común".

Los Príncipes de Asturias llegaron a la Catedral de Cuenca poco después de las 11.30 horas, siendo recibidos en la puerta del templo por Pulido, Barreda, el delegado del Gobierno en la región, Máximo Díaz-Cano, y el presidente de las Cortes, Francisco Pardo.

Desde allí, don Felipe y doña Letizia cruzaron la Plaza Mayor saludando a los varios cientos de conquenses que se congregaron para verles, hasta los arcos del Ayuntamiento, donde les esperaban el resto de autoridades, la Corporación municipal; el obispo de Cuenca, monseñor José María Yangüas; el presidente de la Audiencia Provincial, Antonio Díaz-Delgado; los consejeros de Agricultura y Desarrollo Rural, José Luis Martínez Guijarro, y Cultura, Turismo y Artesanía, Soledad Herrero, y la presidenta regional del PP y secretaria general del partido, María Dolores de Cospedal.

Tras el acto público celebrado en el salón de plenos, los Príncipes de Asturias recibieron la Medalla de Honor de la Junta de Cofradías de la Semana Santa, que se concede por vez primera, en un acto privado realizado a puerta cerrada en el despacho de la Alcaldía, donde como obsequio se les entregó unas láminas del pintor conquense Miguel Zapata.