15 de octubre de 2019
24 de enero de 2009

Productores de semilla certificada de C-LM piden al consejero de Agricultura una reunión para plantearle sus problemas

TOLEDO, 24 Ene. (EUROPA PRESS) -

Los productores de semilla certificada de Castilla-La Mancha han pedido al consejero de Agricultura y Desarrollo Rural, José Luis Martínez Guijarro, una reunión para darle a conocer sus problemas, que pasan entre otros, por el descenso del 50 por ciento del uso de estas semillas.

Esta fue una de las conclusiones extraídas de una reunión que los productores mantuvieron la pasada semana, en la que participaron veintiún empresarios procedentes de las cinco provincias de la región, según informó en nota de prensa la Federación Empresarial Toledana (FEDETO).

En este encuentro quedó de manifiesto un descenso del 50% del uso de semillas certificadas, teniendo en cuenta que solo el 20% de la superficie de siembra de toda España se realiza con semilla certificada, lo que está provocando una grave asfixia económica en las empresas que componen el sector.

El problema surge por la falta de motivación para el uso de semilla certificada por parte del agricultor español, así como por la utilización como semilla, de grano no controlado, indicaron los productores.

Por ambos motivos las empresas castellano-manchegas se ven abocadas a plantear al consejero una reunión, para informarle de la grave situación que padecen en la actualidad, y "la más preocupante aun que llegará en la próxima campaña cuando todos los cultivos herbáceos estén desacoplados", alertaron.

Castilla-La Mancha es la segunda comunidad, tras Andalucía, que más semilla certificada produce en el mercado nacional, con una producción que supera las 50.000 toneladas, que descontando la certificación del trigo duro, por ser su uso obligatorio, es la primera región de España productora de semilla certificada, semilla que se comercializa a su vez en otras regiones y Países.

De continuar con esta situación, los empresarios han constatado los problemas que pueden derivarse de la utilización por parte del agricultor de grano de semilla no controlada, que provocaría la disminución de la producción y de la calidad, así como falta de identificación de la trazabilidad y por extensión de la seguridad alimentaría.