24 de octubre de 2019
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  • 14 de marzo de 2008

    Innova.- El IBGM de la UVA cumple diez años como centro superior de investigaciones científicas

    VALLADOLID, 14 Mar. (EUROPA PRESS) -

    El Instituto de Biología Genética Molecular (IBGM) cumple diez años como centro mixto de la Universidad de Valladolid (UVA) y el Centro Superior de Investigaciones Científicas (CSIC).

    El 10 de febrero de 1998 se firmó el convenio por el que el IBGM se convertía en un instituto de características muy peculiares, con científicos pertenecientes a ambas instituciones, que han conseguido situar la investigación biomédica de la Universidad de Valladolid en niveles muy competitivos y reconocida internacionalmente.

    Aunque su relación con el CSIC se inició en 1994 cuando pasó a ser Unidad Asociada del consejo y se incorporaron dos grupos de investigación del centro

    Baste decir que los investigadores Constancio González y Jesús Balsinde forman parte de dos de los Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBER), en los que están los grupos punteros en sus áreas en España, y que otros tres grupos, dirigidos por Mariano Sánchez Crespo, Javier García Sancho y María Teresa Pérez y José Ramón López, están integrados en las Redes Temáticas de Investigación Cooperativa (RTICs), creadas también por el Instituto de Salud Carlos III de Madrid, dependiente del Ministerio de Sanidad.

    Su director, José Ramón López, destacó los beneficios de pertenecer a dos instituciones "yuxtapuestas", ya que "aunque complica la gestión del día a día", por otro lado "permite optimizar recursos y poder acceder a programas de ayudas y becas de dos organismos diferentes".

    Actualmente, el IBGM cuenta con 10 investigadores del CSIC y 18 miembros del Personal Docente e Investigador de la UVA, además del personal técnico y de administración y servicios, y tiene abiertas una veintena de líneas de investigación, en las que se entremezclan la ciencia básica con la aplicada, centradas en el estudio de la Fisiología Molecular y Celular de enfermedades de alta incidencia, como las cardiovasculares, respiratorias, metabólicas, neurodegenerativas y tumorales

    Para sus investigaciones es fundamental su cercanía con los hospitales de Valladolid (Hospital Clínico Universitario y Hospital Pío del Río Hortega), ya que cada vez se está apostando más por las líneas de investigación que tengan una relación directa con un tipo de enfermedad, es decir que tengan una aplicación médica.

    Primero estaban alojados en la Facultad de Medicina y ya en el año 2006 estrenaron nuevo edificio, ubicado al lado del Hospital Clínico Universitario, en la calle Sanz y Forés.

    Muestra del nivel alcanzado por los equipos han sido los recientes premios otorgados en enero de 2008 por la Real Academia de Medicina y Cirugía de Castilla y León a dos trabajos del IBGM: el Premio DIURSA, a Lola Ganfornina y Diego Sánchez por "Estrés oxidativo y envejecimiento ¿Cómo prolongar la vida?; y el Premio don Vicente Garrido Capa a Ricardo Rigual, Alberto Rico y Silvia Fernández por sus investigaciones sobre "La transducción química en las primeras etapas de la vida".

    Este instituto "puede sentirse orgulloso" de tener de entre sus grupos de investigación a dos que han sido seleccionados por el Ministerio de Sanidad para formar parte de los siete Centros de Investigación Biomédica en Red (CIBER), liderados por el Instituto Carlos III de Madrid y cuyo objetivo es estudiar de forma monográfica una enfermedad o patología concreta.

    Uno de ellos es el grupo de Quimioreceptores Arteriales, dirigido por el investigador contratado por la UVa Constancio González, e integrado en el CIBER de Enfermedades Respiratorias; y el segundo está liderado por el científico del CSIC Jesús Balsinde, en el CIBER de Diabetes y Enfermedades Metabólicas.

    Además, investigadores del IBGM también están integrados en las Redes Temáticas de Investigación Cooperativa (RTICs), formadas por la asociación al Instituto Carlos III de un conjunto de centros y grupos de investigación en biomedicina, de carácter multidisciplinar, para realizar proyectos de investigación cooperativa de interés general. En la Red Recava (Red de Enfermedades Cardiovasculares) está incorporado el grupo de Mariano Sánchez Crespo; en la de Terapia Celular, Javier García Sancho; y en la Red Heracles (Determinantes genéticos y ambientales de la disfunción vascular en la hipertensión y en la cardiopatía isquémica), María Teresa Pérez y José Ramón López.

    Pero también participan en redes de carácter internacional. Uno de estos ejemplos es el Grupo de Inmunidad de Mucosas y Alergia, cuyo responsable es Eduardo Arranz, que ha conseguido formar parte del Grupo Internacional de Estudio de Enfermedades Infecciosas Emergentes y Patogénesis del H5N1 (virus de la gripe aviar), en el que se encuentran diez prestigiosos grupos de investigación de China, Turquía, Estados Unidos, Canadá y Vietnam, liderado por uno de los científicos más destacados en el ámbito internacional en esta área, David Kelvin.

    Como ya se ha señalado, el IBGM se nutre principalmente de jóvenes biólogos, farmacéuticos y, en menor medida, médicos, ya que de estos últimos son pocos los que deciden dedicarse a esta profesión. Por esta razón, y dado la escasez de titulados en Valladolid, existen programas de intercambio con las universidades de León y Salamanca que sí ofertan estas carreras.

    De hecho, tanto el director como la coordinadora de actividades de Formación son muy críticos con la carrera investigadora de este país y no les extraña que los jóvenes no opten por esta salida profesional, sobre todo los médicos, ya que el colectivo de los biólogos tiene más problemas por insertarse en el mercado de trabajo. Aseguran que hay un vacío entre el doctorado y el científico consagrado, porque no está contemplada una figura Postdoctoral como existe en Estados Unidos.