20 de noviembre de 2019
20 de octubre de 2019

'Bergmál' (Echo), retrato de la sociedad islandesa a través de un caleidoscopio navideño

'Bergmál' (Echo), retrato de la sociedad islandesa a través de un caleidoscopio navideño
El director islandés Rúnar Rúnarsson en la 64 edición de la Seminci.SEMINCI

VALLADOLID, 20 Oct. (EUROPA PRESS) -

'Bergmál' (Echo), un caleidoscopio de instantes navideños ha sido la carta de presentación del director islandés Rúnar Rúnarsson en esta 64 edición de la Semana Internacional de Cine de Valladolid (Seminci), en la que retrata la sociedad islandesa a través de un hilo conductor universal como es la Navidad.

La película, según ha reconocido el propio Rúnarsson durante la rueda de prensa posterior a su proyección, se desarrolla en esta época del año porque en 'Bergmál' "a diferencia de cualquier película al uso, no hay tiempo para construir y generar empatía".

Por ello, la Navidad se convierte en un "amplificador de emociones humanas" sobre la que todo el mundo tiene una opinión. "Usar la Navidad permite un impacto mayor y facilita que el público conecte o empatice con la cinta", ha explicado el director islandés.

Sin embargo, 'Bergmál' también tiene la capacidad de encajar localidad y universalidad en su selección de episodios. En referencia a este antagonismo, Rúnarsson ha indicado que lo que le confiere identidad a una película es su nacionalidad, pero más allá de eso apela a emociones humanas universales. "La película es un retrato de la sociedad moderna, los matices cambian y hay diferencias entre culturas pero temas como la inmigración, el amor, la soledad o los celos son elementos universales y humanos".

Así, espera que la película tenga eco y suponga un reflejo de la vida contemporánea también para el público español. "Siento curiosidad por cómo reaccionará la gente a 'Bergmál' fuera de Islandia: si esperan lo mismo que en creaciones anteriores o si se verán decepcionados por ver algo poco convencional", ha reconocido.

Rúnarsson también ha explicado que se toma cada uno de sus trabajos como un "viaje personal" por lo que "necesita una conexión con la historia" que quiere contar. En esta ocasión, la meta era construir una película a partir de "pequeños fragmentos de vida", una "antigua idea" que, según ha señalado, le rondaba la cabeza desde hace tiempo.

En este sentido, se ha confesado "cansado de ver en el cine siempre la misma historia y el mismo estilo de narrativa", que recurre al modelo de la Antigua Grecia. A su juicio, hay tres niveles de narración en el cine: historia, visual y auditiva, pero "quienes promueven proyectos cinematográficos hacen hincapié siempre en la porción puramente narrativa", por lo que ha lamentado reconocer que el cine "recurre cada vez menos a esos tres pinceles que trazan la historia".

Una de las razones a las que achaca esta homogeneidad puede ser que las películas europeas son, en muchas ocasiones, coproducciones, con un "único idioma común" que es la historia, lejos de analizar "emociones y subtexto".

Además, al hilo de esta afirmación se ha preguntado si directores como Andrei Tarkovsky encontrarían financiación hoy en día y aunque ha evitado compararse con el cineasta ruso, ha comentado que, antes de comenzar el rodaje de 'Bergmál', le desaconsejaron hacer la película porque le advirtieron de que no encontraría financiación para el proyecto.

Sin embargo, ha afirmado que su último trabajo parece más difícil de digerir sobre el papel que sobre la pantalla ya que cree que los espectadores entenderán los artificios espaciotemporales, además de verse reflejados en las emociones que se retratan.

"Es una metáfora del tiempo que aguarda con la llegada del nuevo año e invita a la reflexión sobre el futuro", ha afirmado el director, quien ha confesado no tener "ni idea" de qué le deparará su propio porvenir. "Siempre intento seguir mi corazón", ha destacado, aunque de lo que sí está seguro es de que no hará una serie de televisión.