23 de septiembre de 2020
9 de agosto de 2020

El Convento de las Claras de Salamanca, una huella con 800 siglos de historia

El Convento de las Claras de Salamanca, una huella con 800 siglos de historia
Convento de las Claras. - EUROPA PRESS

SALAMANCA, 9 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Convento de las Claras de Salamanca se levantó allá por la primera mitad del siglo XIII, sin una fecha concreta en papel, y desde entonces ha sido testigo del devenir de la ciudad, no sin complicaciones, como un incendio que le marcó para siempre o la salida de las religiosas que en él habitaban, dejando solas y huérfanas sus estancias.

Sobre el incendio, según documentación aportada por la Fundación Las Edades del Hombre, el fuego devastador ocurrió en el año 1413 y provocó daños irreparables, pero no supuso su final. La protección de la Iglesia y el mecenazgo de la época permitieron reconstruir y levantar de nuevo el monasterio.

Así el edificio continuó con vida hasta que, más de seis siglos después, hace menos de un año, las clarisas se marcharon. El bajo número de residentes y la edad avanzada de todas ellas provocaron su salida hacia otros centros religiosos. Fue entonces cuando el convento cerró sus puertas.

No obstante, el tiempo de soledad no ha sido muy grande, pues ni doce meses después este mismo espacio ha vuelto a abrir. Ha sido en el mes de julio del presente 2020 cuando la Fundación Las Edades del Hombre ha presentado su reacondicionamiento y la apertura de su museo, para que sea visitado, además de acoger en el futuro el Centro de documentación digital del patrimonio religioso de Castilla y León.

De esta forma, con el apoyo de la Junta, el antiguo convento ha recuperado la vitalidad y ha vuelto a sentir el pulso de una ciudad a la que ha acompañado durante ocho siglos, casi el mismo tiempo que lleva en ella su reconocida Universidad de Salamanca.

Desde sus orígenes hasta hoy, el convento ha sido testigo de las vivencias de la ciudad y ese paso del tiempo ha ido dejando huellas en su interior, y también tesoros, pues dentro descansan piezas artísticas de incalculable valor, que datan fundamentalmente de entre el siglo XIII y el siglo XVIII.

Son destacables sus pinturas, lo que ha llevado a la fundación a ponerle el nombre de Museo de Pintura Medieval, sin restar valor a otras piezas y estancias de gran valor como su claustro, sus coros, el mirador o su artesonado.

Sobre esto último, el artesonado, la fundación ha explicado que parte de esta tecumbre de madera de "gran riqueza histórico-artística pertenece a la cubierta que tuvo la iglesia en el siglo XIV y sobre todo a aquella que se añadió durante el siglo XV, después del importante incendio que sufrió todo el edificio".

Tal y como explicó durante la presentación de la reapertura del museo el secretario general de la Fundación Las Edades del Hombre, Gonzalo Jiménez, el hallazgo del artesonado fue "casual", cuando en 1973 los obreros que entonces estaban reparando la estancia accedieron al hueco entre las maderas y las bóvedas, y descubrieron lo que había oculto.