24 de octubre de 2019
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  • 19 de septiembre de 2009

    Un jurado juzga desde el lunes a un hombre acusado de asesinar a su ex novia a puñaladas en Pedrajas (Valladolid)

    Las acusaciones piden para el procesado penas de entre 18 y 20 años de prisión

    VALLADOLID, 19 Sep. (EUROPA PRESS) -

    La Audiencia de Valladolid juzgará a partir de este próximo lunes, día 21 de septiembre, por el procedimiento de jurado popular a un hombre de 44 años y de origen rumano, I.B, que en septiembre de 2008 acabó, presuntamente, con la vida de su ex novia, M.V, de 43 y de la misma nacionalidad, tras asestarle una decena de puñaladas durante una discusión entablada en una fábrica ubicada en Pedrajas de San Esteban donde ambos trabajaban.

    El procesado, a quien las tres acusaciones personadas en la causa imputan un delito de asesinato, se enfrenta a penas que oscilan entre los 18 años, tal y como solicitan el Ministerio Fiscal y la Abogacía del Estado, y los 20 años de cárcel, petición realizada por el letrado de la acusación particular que representa a una hija de la víctima. En concepto de indemnizaciones, el fiscal pide 300.000 euros y el acusador particular 120.000 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

    Por su parte, el letrado de la defensa, que califica los hechos de homicidio, con las atenuantes de arrebato u obcecación y confesión, solicita una pena de 10 años de privación de libertad.

    El crimen se produjo sobre las 13.40 horas del día 22 de septiembre de 2008 cuando el Servicio de Emergencias recibió una llamada que alertó de que una mujer había resultado herida por arma blanca en el número 10 de la calle Z del polígono Los Salvergueros, perteneciente a Pedrajas de San Esteban.

    Al parecer, tanto la víctima como su presunto agresor, vecinos de Íscar, mantuvieron una discusión en la factoría 'Derivados y Sistemas Metálicos' (Desime) en la que ambos trabajaban, durante la cual el procesado agredió a su ex pareja con un objeto punzante.

    La mujer, por su parte, fue trasladada al centro de salud de Íscar aunque falleció poco después a consecuencia de las once puñaladas recibidas, cinco de ellas en el cuello, una en la zona de tráquea, una en la axila izquierda, una en el tórax y tres en las muñecas.

    Se da la circunstancia que tanto la víctima como su agresor, que residían en Íscar, habían mantenido una relación sentimental pero desde hacía un año ya no salían juntos y vivían en casas separadas. Además, no hay constancia de que hubiera denuncias anteriores por malos tratos.