25 de junio de 2019
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  • 31 de julio de 2010

    Las Médulas, en la comarca leonesa de El Bierzo, representan la mayor mina a cielo abierto del Imperio Romano

    Las Médulas, en la comarca leonesa de El Bierzo, representan la mayor mina a cielo abierto del Imperio Romano
    CONSORCIO PROVINCIAL DE TURISMO

    LEÓN, 31 Jul. (EUROPA PRESS) -

    Las Médulas, en la comarca leonesa de El Bierzo, representan la mayor mina a cielo abierto del Imperio Romano, algo que se reconoce en el título de Patrimonio de la Humanidad, que considera toda la zona como un paisaje cultural como un espacio que aúna valores naturales y culturales.

    Su significado histórico se sustenta en que este paraje es testimonio del cambio en la explotación de los recursos y en las formas de vida de las comunidades locales durante la Antigüedad. Por una parte, fue la mayor mina a cielo abierto de todo el Imperio Romano, con desmontes de tres kilómetros de extensión máxima y más de 100 metros de profundidad y por otra, la mejor muestra del profundo cambio que produjo la minería de oro romana en las comunidades que habitaban el noroeste peninsular.

    Además, todas las transformaciones que pueden apreciarse y comprenderse directamente sobre el terreno dieron lugar a nuevas realidades que condicionaron su uso hasta el presente. No se trata de un paisaje estático ya que ha estado siempre sujeto a una permanente dinámica; el proceso histórico no se cerró en época romana, según explica la Fundación Las Médulas en su página web, www.fundacionlasmedulas.com.

    Las más de 1.000 hectáreas transformadas en la época romana dieron una nueva articulación al territorio. A través de las llanuras artificiales conformadas por los estériles de la mina se crearon nuevas vías de acceso a la zona.

    Así, el Lago de Carucedo, producido por el taponamiento de un valle de esos vertidos, fue más tarde un valioso recurso piscícola y hoy es un humedal protegido y los antiguos cauces de los canales que conducían el agua utilizada en el proceso de explotación del oro reutilizados como caminos de comunicación y trasiego de ganado por los habitantes de la zona.

    De la misma forma, los cultivos introducidos en época romana, particularmente el castaño, pervivieron hasta convertirse en una seña de identidad de Las Médulas. Incluso la misma superficie dejada por los desmontes mineros antiguos dio paso a nuevas formas de explotación del suelo.

    TRAS EL PASO DE LOS ROMANOS

    En los últimos años del siglo II después de Cristo o inicios del siglo III, la mina de Las Médulas dejó de explotarse. La explicación se encuentra en la estrecha relación que la explotación de las minas de oro tenía con el sistema monetario romano.

    Augusto regularizó el sistema monetario de acuerdo a un patrón bimetalista, basado en las monedas de oro (el aúreo) y de plata (el denario), cuya producción era controlada por el Estado y orientada en gran medida a la acuñación de moneda.

    La relevancia del oro en la acuñación de moneda explica el motivo por el que las crisis monetarias del siglo III después de Cristo incidieron tan directamente en el final de la explotación de minas como Las Médulas. Desde entonces no se ha vuelto a extraer oro de ella.

    MISTERIO Y LEYENDA

    Puesto que la minería antigua no fue reanudada nunca, sus vestigios quedaron envueltos en un halo de misterio y leyenda, fruto del desconocimiento de unas realidades cuya memoria histórica había caído en un "profundo olvido".

    Uno de los principales representantes de la evolución posterior de la zona es el Castillo de Cornatel, asentado en una elevada montaña en la antigua carretera de Ourense. Fue un punto fortificado esencial para la comarca; su historia se vincula a importantes miembros de la nobleza leonesa y, posteriormente, a la Orden del Temple.

    Testigo de la importancia de los monasterios en este área es el vecino monasterio cisterciense de Santa María de Carracedo, clave en la obra de Gil y Carrasco y restaurado recientemente por la Diputación de León.