15 de noviembre de 2019
  • Jueves, 14 de Noviembre
  • 29 de julio de 2009

    La Sala de la Iglesia de las Francesas de Valladolid reabrirá sus puertas el 3 de septiembre con una muestra de Picasso

    VALLADOLID, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -

    La Sala Municipal de Exposiciones de la Iglesia de las Francesas de Valladolid abrirá sus puertas de nuevo el día 3 de septiembre tras las obras de modernización con la exposición 'Picasso. Sangre y Arena', según consta en un comunicado del Ayuntamiento de Valladolid recogido por Europa Press.

    La muestra 'Picasso. Sangre y Arena' ofrece una amplia panorámica de la obra gráfica del pintor malagueño, acompañadas por algunas cerámicas a él debidas, con temática taurina procedente los fondos de la propia Fundación Picasso de Málaga.

    Como destacaron en el texto de la Fundación Municipal de Cultura, Picasso reflejó en su obra "no sólo los resultados de reelaborar una tradición artística ni únicamente la formulación plástica de una serie de intuiciones geniales, sino también, sus obsesiones, sus gustos, sus pasiones".

    Así es cómo la tauromaquia aflora en su obra desde su infancia malagueña para estallar con "inusitado esplendor" en las décadas finales de su vida.

    "Esta apoteosis de los mitos y los ritos taurinos es la que nutre la exposición, 'Picasso. Sangre y Arena' en la que los fondos de la propia Fundación que lleva el nombre del artista y en la Casa Natal del artista ponen de manifiesto cuánto de drama y cuánto de belleza hay en la obra taurina del artista", señalaron en el texto.

    Junto a las palomas, indicaron que se puede considerar que la temática taurina en Picasso se debe a la influencia directa de su padre, aficionado a la tauromaquia y que inició a Pablo, ya en su niñez malagueña, en el conocimiento de la fiesta nacional.

    "No en vano, Picasso recordaría siempre las tardes de toros en Málaga, que protagonizan diversos dibujos de sus primeros años, junto al día en que su padre le llevó a conocer al toreo 'Cara Ancha' que llegó a sentar al niño en sus rodillas para que jugueteara con los alamares", añadieron.

    LA TAUROMAQUIA EN SUS OBRAS

    La vinculación de la obra gráfica del pintor con la tauromaquia fue "permanente", ya desde su primer grabado, 'El zurdo', de 1899, hasta sus años finales. Los toreros y, en mayor medida, el toro protagonizaron la obra gráfica picasiana y tuvieron una importante presencia también en las cerámicas realizadas por nuestro artista.

    También destacaron en el texto la serie de litografías, presentes en la exposición, realizadas entre diciembre de 1945 y enero de 1946 en las que Picasso procedió a una "paulatina y radical" simplificación de la figura del toro, ya que partió de una representación "realista y tradicional" del animal para despojarla de elementos y mostrar así su proceso creativo y las múltiples posibilidades de creación al partir de un único sujeto.

    Complemento de esta serie es la litografía titulada 'Página de toros', de diciembre de 1945, en la que el artista esboza la figura del toro, y llena con estas variaciones toda la superficie del papel, según el mismo principio de simplificación geométrica que en esta ocasión, por la acumulación de figuras, rememora los grandes conjuntos de animales de la pintura rupestre.

    Junto a estas imágenes, la exposición recoge representaciones de toros limitadas a la testuz y otras que los representan de cuerpo entero o convertidos en seres alados que juguetean, además de escenas de corrida plenas de "dramatismo y movimiento", junto a otras en las que recurre a la línea "nítida" y la figuración "clasicista" para recoger desnudos que juegan a los toros y que a veces son observados por personajes ataviados a la manera española entre los que no falta un torero.

    Junto a estos grabados, los libros ilustrados por Picasso también testimonian su fascinación por los toros, como sucede en las realizadas en 1929 para el libro de Balzac 'La chef d'oeuvre inconnu' publicado en 1931 en los que la representación se mantiene en un "tenso" equilibrio entre la "placidez clasicista y la tensión extrema de la corrida".