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  • 22 de marzo de 2008

    Semana Santa.-El arzobispo emérito de Pamplona reivindica la muerte digna de Jesús, tormentosa y sin cuidados paliativos

    VALLADOLID, 22 Mar. (EUROPA PRESS) -

    El arzobispo emérito de Pamplona, Fernando Sebastián, reivindicó ayer la dignidad de la muerte de Jesús en la cruz, a la que se refirió como tormentosa, y en la que, según recordó, no recibió ningún tipo de cuidado paliativo. En este sentido, lamentó que en el mundo actual "algunos" confundan la dignidad de la muerte con el miedo al dolor.

    "Jesús no tuvo cuidados paliativos pero su muerte fue absolutamente digna porque la miró cara a cara, con confianza, porque la aceptó con amor, porque la vivió descansando en los brazos del Padre Celestial", recordó el arzobispo emérito de Pamplona, que hizo un llamamiento a los cristianos para que se acerquen al ejemplo de Jesús para encontrar dignidad para todas las muertes del mundo, tanto las de los inocentes como las muertes injustas o desconocidas.

    Este fue el principal mensaje de Sebastián durante su alocución ayer en el Sermón de las Siete Palabras de la Semana Santa de Valladolid, un discurso catequizante que centró en la "descristianización" que, a su juicio, vive la sociedad a la que ofreció un programa de vida y de esperanza siguiendo con humildad el ejemplo de vida del hijo de Dios que murió "por todos nosotros".

    A lo largo de 80 minutos, el arzobispo emérito de Pamplona recordó las siete "palabras vivas" que Jesús pronunció en la cruz antes de morir hace más de 2.000 años y que le sirvieron para reflexionar sobre la "verdad" de la religión cristiana que, según defendió, no es un invento de los hombres "sino la verdad de Jesús, que honra el nombre de Dios y abre la puerta de la salvación".

    Para Fernando Sebastián, la religión cristiana no es algo añadido a los hombres que puedan dejar en casa al salir a la calle sino que "configura la verdad entera de nuestra vida como personas" al seguir el ejemplo de vida de Jesús y el camino que abrió hacia la resurrección, "algo que no podemos comprender pero que amamos y deseamos con todo el corazón".

    Fernando Sebastián, que realizó su discurso en un atril situado en la denominada acera de San Francisco, frente a la fachada del Ayuntamiento de Valladolid, recordó a los fieles que las siete palabras de Jesús en la cruz son las "claves" para comprender la verdad de la existencia humana, para aclarar los laberintos de la vida y para superar todas las contradicciones.

    Así, se refirió a la primera frase pronunciada por Jesucristo en el monte Calvario, 'Padre perdónales porque no saben lo que hacen', para profundizar en la importancia del arrepentimiento sincero y para abogar por un mundo de perdón, justicia y paz. Dicho esto, recordó que muchas personas no saben lo que hacen cuando se apartan de Dios, con una explícita referencia a "los sabios falsos y pretenciosos que desprecian a Dios y quieren edificar un mundo sin religión" o a "los asesinos que desprecian la vida de sus hermanos y matan para imponer su voluntad". "Somos muy poca cosa, nos equivocamos muchas veces", continuó Sebastián, que apeló a seguir el ejemplo de "bondad y de infinita compasión" que, según sus palabras, demostró Jesús en la cruz.

    De la segunda palabra, 'Hoy estarás conmigo en el paraíso', alabó el ejemplo de amor, fidelidad y obediencia de Jesús en la Cruz y la enseñanza del buen ladrón que, minutos antes de morir, supo pedir perdón, a diferencia de las "peticiones egoístas disfrazadas de oración" que, según lamentó, realizan muchas veces los cristianos.

    "Su petición y conducta es un buen modelo para nosotros al corregir a su compañero a la hora de la muerte y reconocer y reverenciar a Dios y reconocer también la inocencia de Jesús", continuó el emérito de Pamplona, que recordó a los fieles que siempre hay tiempo para el arrepentimiento y para comenzar de nuevo.

    Para Fernando Sebastián otra de las enseñanzas de esta segunda palabra es el "gran consuelo" de que en la "suprema soledad" de la muerte "no estamos solos sino que el perdón abre de par en par las puertas del corazón de Dios", al que pidió que ayude a los cristianos a librarse de sus errores, ambiciones y odios para que rebrote una fe "adormecida o tristemente perdida".

    'Mujer, ahí tienes a tu hijo; hijo, ahí tienes a tu madre' fue la tercera palabra que pronunció Jesús en la cruz y que el arzobispo emérito de Pamplona utilizó para reivindicar la presencia de María en la vida cristiana, de la que destacó su "maternidad universal" y su "piedad tierna e inquebrantable". "Por ser miembros de la Iglesia hemos heredado a María como madre espiritual", continuó Sebastián, que recordó la enseñanza mariana del camino de la fe, el perdón, la fraternidad, la alegría, el gozo y la esperanza frente a una sociedad a veces "hierática e inhumana".

    De la cuarta palabra de Jesús en la cruz, 'Dios mío, Dios mío, por qué me has abandonado', consideró que esta frase permite asomarse al corazón de Cristo en un momento solemne de agonía ya que, según alabó, "quiso hacerse hombre como nosotros y con todas las consecuencias". A su juicio, se trata de una "soledad redentora" en la voluntad de Dios de que su Hijo padeciese la muerte de los pecadores y de que bajase al infierno de la soledad del hombre y de que conociese la dura verdad de la vida y de la muerte.

    "Del abismo del dolor surge la confianza inmensa de Jesús que enlaza el mundo de los hombres con la misericordia de Dios y nos redime", continuó Sebastián para quien la "fidelidad" que demostró Jesucristo en el monte Calvario representa precisamente la "fuerza de convicción de la Iglesia" y la primera obligación de los cristianos, la fe y el amor a Dios y a todos los hermanos en todas las circunstancias de la vida.

    Para Fernando Sebastián la exclamación 'Tengo sed', la quinta palabra de Jesús, es un ejemplo de la sed de Cristo respecto a la necesidad de que haya un mundo diferente. "Él que prometió la bienaventuranza para los que tuviesen hambre y sed de justicia también siente ese hambre y sed de justicia, de misericordia y reconciliación", continuó el mitrado que recordó que Jesús aspira a un mundo distinto que se acerque más al "mundo fraterno que Dios quiere de nosotros".

    "Esa sed no se ha apagado", advirtió Fernando Sebastián, que lamentó que a día de hoy muchos millones de hombres no sepan que son hijos de Dios ni que la humanidad tiene un Salvador ni que están abiertos los caminos para la esperanza eterna. "La sociedad cada vez está más olvidada de ti", lamentó el arzobispo emérito de Pamplona para argumentar sus críticas hacia la "descristianización" del mundo. A su juicio, en estos momentos hacen falta misioneros, "testigos santos" que anuncien por el mundo entero la existencia de la realidad cristiana.

    'Todo está consumado', fue la sexta palabra de Jesús en la Cruz respecto a la que Fernando Sebastián comentó a los miles de fieles vallisoletanos que escuchaban su sermón que no hay otro progreso más allá de Jesús. En su opinión, esta frase es una muestra de la "gran obra de la salvación y de la reconstrucción del mundo" que supuso la muerte del Hijo de Dios y una victoria del bien sobre el mal.

    "En la muerte de Jesús se acaba el viejo mundo del pecado y se inicia un nuevo de fe, esperanza y amor regenerador de Dios", consideró Sebastián, que apeló también al sentimiento de libertad de los hombres a los que recordó que no hay otro progreso más allá de Jesús y que es un error pensar que la modernidad viene de otra parte que no sean la bondad y la justicia de Cristo.

    Por último, de la frase 'En tus manos encomiendo mi espíritu', la última que pronunció Jesús antes de morir en la cruz, Sebastián destacó la importancia de la resurrección para la vida cristiana. "Ninguna palabra fue improvisada y esta menos. Esta es la palabra y la oración de su vida", explicó Sebastián para quien esa frase expresa la verdad más íntima de la vida de Jesús, "salí del Padre y vuelvo al Padre tras la aventura azarosa de vivir como humano".