14 de octubre de 2019
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    El Castell de Montjuïc mostrará dibujos que sus presos dejaron en celdas en visitas guiadas

    El castillo estrena un acceso con ascensor y una sala de acogida para la entrada

    El Castell de Montjuïc mostrará dibujos que sus presos dejaron en celdas en visitas guiadas
    EUROPA PRESS

    BARCELONA, 27 Feb. (EUROPA PRESS) -

    El Castell de Montjuïc de Barcelona continúa trabajando para abrirse a la ciudadanía, a la que mostrará historias de sus presos a través de los dibujos y escritos que hicieron en sus celdas, que podrán visitarse a partir del 15 de marzo en visitas guiadas, ha explicado el comisionado de Programas de Memoria, Ricard Vinyes.

    Los presos dejaron en las paredes de las celdas dibujos y textos de diversas temáticas, que se están recuperando tras retirar una pintura oscura con la que se recubrieron las paredes para grabar películas desde la década de 1990, ha explicado el arqueólogo Oriol Anchon en declaraciones a los medios este martes.

    En las celdas pueden verse dibujos de animales, militares, escenas eróticas, autorretratos, símbolos políticos y también representaciones de 'Mickey Mouse', 'Popeye' y los dictadores Adolf Hitler y Benito Mussolini, entre muchos otros, y los escritos incluyen textos biográficos e ideológicos en una gran variedad de idiomas, como catalán, castellano, gallego, francés, inglés, italiano, alemán, ruso, latín y sánscrito.

    Anchon ha destacado que esta variedad de lenguas se debe a la presencia de brigadistas internacionales y prisioneros extranjeros, y ha resaltado que en las celdas convivían personas de ideologías contrarias, pero se respetaban: "Estar ambos encerrados aquí les igualaba. No iban a dedicarse a borrar" los escritos y dibujos del otro, ha explicado.

    En los calabozos --en los que no estuvo preso el expresidente de la Generalitat Lluís Companys, fusilado en el castillo pero encarcelado en otra sala por su mayor rango militar-- pueden verse notas autobiográficas; calendarios; números y letras que presos usaban para enseñar a otros matemáticas y a escribir, y los horarios de los calabozos, en los que había unos 25 presos en cada celda, sin camas ni ningún tipo de mobiliario.

    Los visitantes podrán acceder por el momento a tres celdas de las cinco que hay en los calabozos, en las que los grafitos se distribuyen de forma heterogénea: en una de las celdas hay pocos, mientras que en otra se han documentado 583 grafitos, que podrán consultarse en la web del castillo previsiblemente antes de verano.

    Vinyes ha destacado que los grafitos se han conversado "no sólo por una cuestión de complementariedad, sino porque muestran diversas etapas y períodos carcelarios", que se han dividido en tres: del último tercio del siglo XIX, las más antiguas; otro entre 1900 y 1930, y un último entre 1935 y 1940.

    MEJORA DEL ACCESO

    Vinyes ha destacado que el castillo ha contado con una inversión de 12,9 millones de euros desde 2013, y que en 2017 se han destinado 1,3 millones al acceso del baluarte de Sant Carles y 2,8 millones al nuevo espacio de acogida, los calabozos y salas del patio de armas, en las que se ubicarán aulas para talleres para escuelas y familias --que abrirán próximamente-- y un café-restraurante que lo hará en octubre.

    Ha destacado que entre este año y 2019 se invertirán otros 1,6 millones, destinados a mejorar el sistema de seguridad, las instalaciones, la climatización, la señalización, el suministro de electricidad y la impermeabilización del nuevo espacio de acogida.

    Este espacio de acogida permite que los visitantes compren sus entradas en el interior del castillo --antes se hacía en una garita exterior--, y después entrar por el nuevo acceso del baluarte Sant Carles, que cuenta con un ascensor que conecta con el nivel superior, garantizando así la accesibilidad de personas con movilidad reducida.

    El objetivo del Ayuntamiento es abrir más el castillo a los barceloneses --el 85% de visitantes son turistas--, ha destacado Vinyes junto al arquitecto Joan Fogas; los arqueólogos Josep Maria Vila y Montserrat Puges, y el director de Historia, Memoria y Patrimonio del Institut de Cultura de Barcelona (Icub), Carles Vicente.