31 de marzo de 2020
30 de septiembre de 2008

Debate Cat.- Montilla augura que la crisis no será "breve ni leve", pero no se producirá la situación de Estados Unidos

BARCELONA, 30 Sep. (EUROPA PRESS) -

El presidente de la Generalitat, José Montilla, alertó hoy de que la crisis económica no será "ni breve ni leve", y afectará tanto a familias como a empresas, pero aseguró que no se reproducirá una crisis financiera como la de Estados Unidos.

En su discurso de apertura del Debate de Política General en un contexto de "seria dificultad", Montilla apeló a la "capacidad y voluntad conjunta de superar dificultades", y reclamó diagnósticos "tan lejos de la autocomplacencia como del fatalismo".

"Es responsabilidad de los gobernantes evitar el alarmismo innecesario", subrayó Montilla, que animó a la "reacción colectiva de la sociedad" más allá de la acción de Govern en este sentido. Desde su comparecencia en el Parlament en julio para presentar sus medidas anticrisis, la "evolución no sólo no ha sido favorable, sino que se ha agravado y se han ido conociendo nuevos datos que hacen creer que la crisis no será ni leve ni breve".

Pese a que Catalunya "no controla la mayor parte de las causas, mayoritariamente lejanas" de la crisis, las "consecuencias son generales" y "las sufrirán las familias y las empresas" catalanas, aseguró que el Govern "en el ámbito de sus posibilidades mantiene el compromiso de trabajar para que nadie se quede atrás".

Tras afirmar que la crisis global tiene un "diagnóstico grave" porque "se desconoce su alcance y su profundidad", criticó que el plan de rescate fracasado de George Bush para paliar la crisis financiera de los Estados Unidos está "en las antípodas de la ideología económica dominante en las últimas décadas".

En este sentido, y pese a los casos de la intervención de entidades financieras también en Benelux, Islandia, Alemania y el Reino Unido --"y otros países que posiblemente llegarán"--, fue optimista sobre Catalunya: "No creo, evidentemente, que esto llegue aquí".

Para Montilla, "hoy se sufren las consecuencias del fundamentalismo neoliberal, que creía que la desregulación de los mercados era el mejor camino para el progreso económico". "Ya hace un tiempo que se ha visto que no era precisamente el mejor camino hacia el progreso social y moral haber instituido la codicia como valor supremo".

Opinó que es una "paradoja" el "giro cínico de aquellas creencias pidiendo, casi exigiendo, que la intervención de los poderes públicos salve un sistema que se pretendía autosuficiente". "De este descalabro hay muchas lecciones a aprender de cara al futuro", apostilló.

Sin embargo, tras reconocer que la "preocupación influye de una manera u otra en la normalidad política del país, ello "no puede hacer renunciar" a los instrumentos de autogobierno.