16 de octubre de 2019
7 de noviembre de 2009

Los estudiantes organizadores de la Fiesta Mayor alternativa de la UAB minimizan los daños

BARCELONA, 7 Nov. (EUROPA PRESS) -

Los estudiantes organizadores de la Fiesta Mayor de la Universitat Autònoma de Barcelona (UAB) minimizaron hoy la suciedad y los desperfectos ocasionados por los asistentes a la fiesta, de los que el Rectorado les acusa directamente.

En un comunicado, los organizadores recordaron que durante la negociación con la dirección de la UAB para celebrar la fiesta, que fue prohibida por el Rectorado, pidieron servicio de limpieza y contenedores, algo que les fue denegado.

Además, aseguraron que el nivel de suciedad era parecido al de otros años, cuando la fiesta era organizada por la propia universidad, y que principalmente se trataba de latas o botellas de cristal, elementos que las barras de bar no vendían.

Entre los desperfectos, los organizadores dijeron que "no hay un número muy grande de papeleras destrozadas" y que el único cristal roto fue el de la puerta de entrada de la tienda de golosinas, algo de lo que su dueña no les culpa.

Por último, los organizadores también pidieron ambulancias a la UAB, que tiene un convenio con la Cruz Roja, pero el Rectorado también se negó a ello. No obstante, acudieron varias ambulancias, que sólo tuvieron que atender a una persona.

Los estudiantes critican que la rectora Ana Ripoll no quisiera celebrar la fiesta alegando motivos económicos y se vaya dos semanas a Corea "con gastos pagados".

La UAB lamentó ayer que la fiesta se saldó con "graves daños" en el campus y provocó un "grave coste económico y medioambiental", además de importantes dificultades de movilidad y un "gran riesgo sanitario y de seguridad".

Criticó la gran acumulación de suciedad, varios desperfectos en algunas instalaciones y un "intenso olor desagradable". De hecho, la UAB señaló que la cantidad de suciedad generada fue "cuantitativamente parecida y cualitativamente peor" que en ediciones oficiales con mayor afluencia.

Concretó que la suciedad está repartida por el campus, y que, entre los residuos, se encuentran una gran cantidad de cristales y latas --materiales restringidos anteriormente--, generando problemas de seguridad y medioambientales.

Entre los desperfectos, la universidad contó farolas y papeleras rotas, mesas "destrozadas", cristales rotos y pintadas en las paredes, que, indicó, supondrán un desembolso económico "importante" para la universidad.