18 de abril de 2019
31 de octubre de 2010

El jefe de la policía judicial del Puerto avisaba a la banda de ladrones de seguimientos policiales

BARCELONA, 31 Oct. (EUROPA PRESS) -

El ex jefe de la unidad de policía judicial del Puerto de Barcelona, el sargento Santiago V., detenido dentro de una operación contra una red dedicada a robar contenedores, presuntamente avisaba a los ladrones de los seguimientos policiales.

Según consta en nuevas diligencias del juzgado a las que ha tenido acceso a Europa Press, Santiago V. era quien permitía "sacar los contenedores sin vigilancia" de la terminal del puerto y en dos ocasiones alertó del seguimiento policial a los investigados, "proporcionando información confidencial de que un vehículo camuflado de los Mossos les seguía".

De las declaraciones de algunos de los compañeros del sargento en el Puerto, que comparecen como testigos en la comandancia de la Guardia Civil, se desprende que el jefe de la judicial acudía regularmente a la zona de control de contenedores a primera hora de la mañana y tomaba café con algunos agentes, aunque siempre se quedaba alguien controlando.

El día de su detención, el pasado 4 de mayo, Santiago V. --que está en libertad provisional tras ingresar en prisión por estos hechos-- fue como de costumbre a visitar al personal, solo y en vehículo oficial, y tomó café con un guardia, que aseguró en su testimonio que le notó ausente, pero que no se percató de nada más.

30 IMPLICADOS

La trama, en la que hay una treintena de implicados, está acusada de desvalijar contenedores con mercancías muy valiosas, muchos con artículos de perfumería, y de la introducción de 550.000 cajetillas de tabaco desde China evitando los controles, que iba a recibir una empresa de Alicante.

Este grupo detectaba los contenedores que podían contener mercancía de valor --de esta tarea se encargaban varios ciudadanos chinos-- y que podía revenderse con facilidad y los apartaba, para después trasladarlos hasta una nave industrial en un polígono del área metropolitana de Barcelona, donde los vaciaban y los rellenaban de piedras y arena para simular que el cargamento seguía dentro.

Entonces lo volvían a introducir en el Puerto, tratando de no levantar sospechas, y una vez allí seguía su camino hasta el destino final, y solo cuando los destinatarios lo abrían se daban cuenta del cambiazo.

La banda hasta llegó a dar una paliza y amenazar de muerte a un trabajador de la empresa logística en cuyas instalaciones guardaban la mercancía robada, porque creían que les había sustraído un cargamento por valor de 600.000 euros.