17 de octubre de 2019
31 de enero de 2008

El jurado declara culpables a los dos acusados de matar a un taxista en Lloret de Mar (Girona) en 2002

GIRONA, 31 Ene. (EUROPA PRESS) -

El jurado popular que juzgaba a cuatro personas por la muerte de un taxista en verano de 2002 en Lloret de Mar (Girona) ha declarado culpables de asesinato a los dos principales acusados del crimen.

Tras dos días de deliberación, el veredicto del jurado, por unanimidad, consideró culpables de asesinato a Iván R.G. por ser el autor material y a Francisco G.F. por ser su cooperador necesario.

La acusada de encubrimiento, Isabel R., novia de Iván, fue declarada no culpable, ya que se cree que no era consciente de que destruía las pruebas de un crimen cuando limpió la sangre de la camiseta de Iván R.G. y cuyo testigo fue muy importante para el veredicto del jurado. Francisco J.R., hermano de Isabel, quedó exculpado hace unos días cuando las acusaciones retiraron los cargos contra él.

El jurado considera probado que Iván R.G. y Francisco G.F. se conchabaron para matar al taxista, Paulino C., de 37 años, por encargo de una tercera persona todavía no identificada.

La víctima apareció el 1 de julio de 2002 dentro de su coche con un disparo en la cabeza, el motor del vehículo encendido y el cristal de la puerta del conductor roto. El cadáver lo encontró por la noche otro compañero taxista que vio el vehículo estacionado junto a la entrada de la urbanización Canyelles, en la cala que lleva el mismo nombre.

Desde el primer momento, los investigadores descartaron que el móvil del asesinato fuera el robo, ya que en el coche encontraron la cartera del taxista. Después de dos años de los hechos, los Mossos d'Esquadra detuvieron a Francisco G.F. e Iván R.G. como presuntos autores materiales del crimen, quienes ingresaron en prisión. Los acusados se enfrentaban a penas de 27 y 21 años de cárcel, respectivamente, solicitados por las acusaciones.

Tanto la Fiscalía como la familia de la víctima mantienen que los acusados habrían actuado de sicarios a sueldo por encargo de terceras personas.

Los dos condenados, según el jurado popular, compraron la pistola utilizada para el crimen en Sant Adrià de Besòs (Barcelona) y en los días anteriores al asesinato se desplazaron varias veces a Lloret para preparar su ataque.

EL ASESINO SUBIÓ AL TAXI.

La noche del crimen, Iván R.G. cogió el taxi y le pidió al conductor que le llevara hasta Canyelles. Allí le disparó a bocajarro y huyó hacia Sant Adrià con un coche en el que le esperaba Francisco G.F.. Antes de salir de Lloret, limpiaron las huellas del arma y la enterraron.

El jurado no ha creído la versión del autor material del crimen, según la cual le propusieron participar en el asesinato a cambio del cobro de ocho kilos de cocaína o de ocho millones de las antiguas pesetas. Sin embargo, cuando llegaron al punto acordado, dos personas, que no quiso identificar, hicieron bajar al taxista del coche y una de estas le disparó. El acusado aseguró que no asesinó a Cobo.

El otro acusado por el asesinato, Francisco G.F., declaró que no tuvo nada que ver con el hecho y, a preguntas del fiscal, explicó que la noche del suceso salió de fiesta con Iván R. También dijo que no sabe qué hizo su amigo cuando se separaron, aunque le vio otra vez cuando ya salía del municipio.

Francisco G.F. lleva tatuado en la pierna un revólver del calibre 28, que coincide con la misma arma utilizada para asesinar al taxista. De todos modos, el acusado dijo ante el tribunal que es una coincidencia.

El jurado pidió 20 años de cárcel por asesinato para Iván y un año por posesión ilícita de armas --que tiene el atenuante de haber confesado a la Policía donde estaba enterrada el arma--, mientras que solicitó 25 y dos por los mismos cargos para Francisco --considerado el 'cerebro' de la operación--. Las defensas pidieron las penas mínimas y anunciaron que recurrirán la futura sentencia.