9 de diciembre de 2019
27 de noviembre de 2014

Juzgan a miembros de una familia gitana por asesinar a un senegalés en el Besòs

Un padre y un hijo se enfrentan a 20 años de cárcel por el presunto crimen racista

Juzgan a miembros de una familia gitana por asesinar a un senegalés en el Besòs
EUROPA PRESS

BARCELONA, 27 Nov. (EUROPA PRESS) -

Un padre y un hijo de una familia gitana se enfrentan a 20 años de cárcel en un juicio previsto para que arranque este jueves en la Audiencia de Barcelona por el presunto asesinato de un joven senegalés el 3 de enero de 2002 en Sant Adrià de Besòs.

En la calificación previa al juicio, con tribunal popular, la fiscal relata que Antonio F.P. se acercó a un grupo de senegaleses que jugaban al fútbol en la calle Palerm para recriminarles que lo estuviesen haciendo en la vía pública y les insultó: "Hijos de puta, negros de mierda, iros a vuestro país".

Como se negaron a dejar de jugar, el acusado llamó a sus hijos Salvador F.G. y Rafael F.G., que acudieron al lugar --el primero con un bastón y el segundo con un cuchillo--, comenzando una pelea "en la que las personas senegalesas no quisieron entrar".

Luego llegó otro hermano, su hijo Antonio F.G., al que su padre incitó a acabar con la vida de los senegaleses: "Estos negros que me han faltado al respeto, hay que matarlos a todos".

Siguiendo las indicaciones del padre, Antonio F.G. fue a por una pistola, hizo un primer disparo al aire y luego otro a la víctima, de 32 años, a la que mató.

Durante el mismo periodo de tiempo, su hermano Salvador F.G. agredió con el bastón a otro senegalés y Rafael F.G., amenazó con el cuchillo al resto del grupo de senegaleses.

Por todo ello, la fiscal pide 20 años de cárcel para Antonio F.P. y su hijo Antonio F.G. por el presunto delito de asesinato y tenencia ilícita de armas; dos años para Rafael F.G. por supuestas amenazas y 12 días de localización permanente por una falta de lesiones a Salvador F.G.

TENSIÓN ENTRE LOS COLECTIVOS

El presunto crimen provocó entonces momentos de tensión entre las dos comunidades, lo que obligó a colectivos de gitanos y senegaleses a trabajar para apaciguar los ánimos y evitar una espiral de violencia.

Los cuatro detenidos del clan gitano por su presunta implicación en la muerte del senegalés acumulaban más de 60 detenciones por robos, tráfico de drogas y peleas.