17 de septiembre de 2019
  • Lunes, 16 de Septiembre
  • 1 de noviembre de 2009

    Pasqual Maragall hace balance de logros y objetivos pendientes en el libro 'Espíritu federal'

    BARCELONA, 1 Nov. (EUROPA PRESS) -

    El ex presidente de la Generalitat y ex alcalde de Barcelona, Pasqual Maragall, hace un balance de sus logros, pero también de sus objetivos aún pendientes por cumplir en su último libro, editado por RBA, cuyo título es toda una declaración de intenciones: 'España federal'.

    Se trata de una compilación de los principales discursos y conferencias que, en sus treinta años de carrera política, ha hecho Pasqual Maragall. Entre ellos, su discurso de toma de posesión como alcalde de Barcelona, que pronunció el 2 de diciembre de 1982; su discurso de investidura como presidente de la Generalitat, del 15 de diciembre de 2006, y la conferencia en la que hizo balance del Govern que presidió, y que duró poco más de 1.000 días.

    Todos estos discursos ponen de manifiesto que la columna vertebral sobre la que pilota el Maragall político pasa por la defensa de una España federal que acepte la plurinacionalidad de naciones que conviven en ella, el principio de subsidiariedad, la reivindicación de la tradición catalanista de izquierdas frente al nacionalismo conservador de Jordi Pujol, la capitalidad de Barcelona tanto a nivel catalán como español, y la vertebración del Área Metropolitana de Barcelona.

    Consiguió algunos de sus objetivos, aunque muchos otros, siguen todavía pendientes, como una reforma constitucional que incluya una reforma del Senado para convertirla en una verdadera cámara de representación de las autonomías y que las comunidades sean las circunscripciones electorales cuando se eligen los diputados en las elecciones generales.

    "ESPAÑA SERÁ FEDERAL O NO SERÁ"

    "Pertenezco a una generación que soñaba de joven con la idea de la solución federal para España: unión y libertad", asegura Maragall, en el prólogo del libro, escrito este mismo verano.

    "España será federal o no será. Cierto que, fuera de Catalunya y de algunas dependencias universitarias, prácticamente no hay federalistas. Habrá que intentarlos para que podamos discutir y avanzar con ellos en el reconocimiento de las naciones de España", constata.

    Otro de los ejes de Maragall es la descentralización municipal, que vaya acompañada por una mejor financiación de los entes locales. Así, en el libro se observa de cómo Maragall pasa a defender un reparto del 50% de los recursos para el Estado, un 25% para las autonomías y un 25% para la Administración local durante los años 80 a una formula del 40-30-30 a finales de los 90.

    FEDERALISMO A DIVERSOS NIVELES

    Maragall reivindica un federalismo a diversos niveles. Además del político, aboga por el cultural --exigiendo al Estado que reconozca Barcelona como capital cultural y que la promoción de las lenguas cooficiales no sólo competa a los autonomías, sino también al Estado-- y el fiscal --reivindicando que Catalunya se equipare a largo plazo con los conciertos vasconavarros--.

    El nuevo Estatut incorporó parte de las reivindicaciones históricas maragallistas. Entre ellas, la autonomía de las comunidades autónomas en materia de régimen local. Pero otros retos siguen en el tintero. Entre ellos, una ley electoral catalana más proporcional, la división de Catalunya en siete 'vegueries' o el reconocimiento del Área Metropolitana de Barcelona.

    El libro también deja claro el gran programa de reformas en todos los niveles que pretendía hacer Maragall al asumir la presidencia de la Generalitat. Algunos de sus objetivos son, a día de hoy, una utopía, como una nueva gestión del aeropuerto de El Prat, la "reversión" de las autopistas y el freno de la degradación urbanística de la Costa.

    Maragall pronosticaba, en su última conferencia como presidente de la Generalitat: "Soy un convencido de que las izquierdas gobiernan poco tiempo. Normalmente quien manda es la derecha". Estas predicciones pueden provocar a más de uno inquietud, a un año para las elecciones autonómicas.