17 de octubre de 2019
23 de septiembre de 2019

El Teatre Lliure sitúa a una civilización en el "precipicio" con la compañía Baró d'Evel

Un caballo y 14 palomas ocuparán un escenario con sorpresas pictóricas

El Teatre Lliure sitúa a una civilización en el "precipicio" con la compañía Baró d'Evel
B. Mateu Trias (Baró d’Evel)EUROPA PRESS

BARCELONA, 23 Sep. (EUROPA PRESS) -

El Teatre Lliure de Montjuïc viaja al "precipicio" de una civilización al límite cuestionando hacia dónde va y dónde está en el espectáculo 'Falaise', de Camille Decourtye y Blaï Mateu Trias, de la compañía Baró d'Evel, que incluye a ocho acróbatas, un caballo y 14 palomas.

En rueda de prensa este lunes, Blaï Mateu Trias, ha detallado que el espectáculo --cuyo nombre significa 'precipicio'-- ahonda en "la dramática del vacío" que los personajes confrontan, generando preguntas sobre el presente y el futuro del mundo.

La obra, coproducida con el Festival Grec y que estará en el Lliure hasta el 13 de octubre, profundiza en una civilización habitada 2.000 años después de un cataclismo, aunque no se sabe si ésta ha sobrevivido a una catástrofe o la precede, algo que pone de relieve "la imposibilidad del mundo actual".

"Siempre hemos hecho espectáculos más ligeros y éste es más negro. La escenografía tiene un peso. Tenemos 40 años y la realidad de lo que pasa en el mundo la miramos de otra manera", ha relatado Mateu Trias.

ESPECTÁCULO "REGENERADOR"

Ha ensalzado que "las cosas pueden cambiar", y que en realidad la obra tiene la vocación de regenerar al público con una nutrición inmaterial pero palpable.

"Las conexiones, cada uno las hace con lo que lleva dentro. Te puedes imaginar un precipicio o un castillo", ha precisado Mateu Trias, que ha descrito esta obra como una especie de segunda parte del díptico 'Là, sur la falaise', entendiendo que "'Là' era un Adán y Eva de una civilización que es ésta".

La obra, que se ha "reajustado" tras su puesta en escena en el Grec en aspectos como el sonido, incluye 14 palomas en grupo y un caballo blanco sobre las tablas.

MUNDO NEGRO VERSUS BLANCO

En la escenografía se ha adoptado el color negro "como estética y como significado", en oposición al blanco, que es la esperanza y el camino hacia el optimismo.

"Queríamos poder trabajar en altura, crear un espacio de juego donde los lenguajes físicos y corporales pudieran encajar", ha explicado sobre la puesta en escena, que ha terminado siendo un 'collage' de escenarios.

De hecho, la propuesta cuenta con varias sorpresas con la materia y la pintura "en medio de un espacio negro donde el blanco va apareciendo para hacer oír este mundo que se está rompiendo y desapareciendo".

Sobre el proceso creativo, ha concretado que se ha desarrollado durante dos años, y se ha mezclado con el desarrollo de 'Bèsties'.

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