12 de agosto de 2020
6 de agosto de 2009

José María Pou vuele con Shakespeare a las tablas

Por Rocío Cadierno

Fue en el sesenta y siete cuando los compañeros y profesores que conocían a José María Pou en la Real Escuela de Arte Dramático de Madrid "descubrieron" que poseía cualidades de "actor". Tenía "las mejores notas", según recuerda y "los compañeros le pedían que participara en sus trabajos". Desde entonces, el catalán no ha parado de trabajar. Cine, televisión y sobre todo teatro, su más grande pasión, forman un cultivado currículum.

Entre los directores con los que ha trabajado se cuentan nombres como los de Calixto Beito, en "El Rey Lear"; Josep María Flotats, en "La Gavina y Angels a Amèrica; Mario Gas, en "Golfus de Roma"; Pilar Miró, en "La verdad sospechosa" o Adolfo Marsillach, en "Marat-Sade".

Sin embargo, el objetivo principal del actor y director no ha cambiado con el paso de los años, su principal deseo siempre ha sido el de ganarse el "respeto de los compañeros y del público".

En estos momentos, ofrece junto a la orquesta de Cadaqués el concierto teatralizado de "El sueño de una noche de verano" en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial. Para la ocasión Pou desempeña el papel de narrador, un "enlace entre la música de Mendelssonhn y Shakespeare", y los distintos personajes de la comedia.

-¿Qué es lo más difícil de su interpretación?

-Lo más difícil siempre es conseguir que tu tono de voz esté a la altura de la partitura de Mendelssonhn. Aquí soy consciente de que lo más importante es la música que fue escrita para subrayar la palabra de Shakespeare. Así que pienso "Dios mío, Dios mío, que me quede como estoy". Que no lo estropee con mi voz, que encuentre el tono adecuado.

-Quizá haber dirigido anteriormente le haya ayudado...

-Sí, además uno tiene el bagaje, son cuarenta años de trabajo con lo que tengo la clave para comunicarme con el público.

-¿Qué tiene el teatro?

-El actor se siente responsable de su trabajo. El público y yo nos comunicamos sin ningún tipo de intermediario y da esa gratificación. Uno se siente amo de su trabajo,En el cine se graba una actuación y el director elige qué escenas llegan al público, con lo que nunca puedo hacerme completamente responsable de mi trabajo.

-¿Cómo lo decidió?

-Empecé a trabajar en la radio como redactor y pensando que me serviría para tener una voz estupenda me matricule en la Escuela de Arte Dramático de Madrid para aprovechar usa asignaturas concretas. Y fue allí donde mis compañeros y profesores descubrieron que tenía unas cualidades. Sacaba las mejores obras, mis compañeros querían que participase en sus trabajos y cuando terminé la escuela dispuesto a continuar en Barcelona con mi carrera en la radio me ofrecieron un contrato en un teatro de Madrid y me quedé para probar.

-¿Y no ha deseado en ningún momento volver a su trabajo de periodista o tener otra profesión?

-Bueno yo soy culo de mal asiento y lo que me gusta es comunicarme con el público y he vuelto a la radio, he estado quince años en Radio Nacional de España en un programa de radio y en estos últimos dos años he participado en "A vivir que son dos días" en las mañanas de la Ser. Y es posible que pronto participe en otro programa. Menos para dar clases de interpretación, que es algo a lo que le tengo un miedo enorme. No sé como se puede enseñar a ser actor. Sí sé como ayudar a los actores a construir un personaje, para eso me hago director, pero más allá...

-¿Qué es lo mejor que le ha dado el teatro?

-Todo, soy quien soy al borde de los 65 gracias al teatro. El teatro es todo lo que tengo y todo lo que soy. Mucha gente a mi edad pensaría en retirarse, yo jamás, sería incapaz de dejar el teatro. Ser actor es una forma de ver la vida, de vivir la vida. Uno decide vivir la vida de determinada manera porque así la entiende. Satisfacciones enormes, momentos de felicidad fantásticas, a mí me apasiona el trabajo por lo que me apasiona mi oficio. Todos los momento de bajón en moral los he podido considerar bienvenidos gracias a la interpretación, porque me han servido para formarme, también porque me han compensado lo suficiente los otros. Cada vez que 500 personas en el patio de butacas aplauden agradecidas eso es impagable. El oficio de actor me lo ha dado todo.

-¿Alguna meta?

-Seguir como hasta ahora. Hace cuatro años empecé a dirigir, y he descubierto que me gusta. Espero seguir creciendo como director. Y más allá de esto una productora catalana me pide que yo dirija el teatro, que programe el teatro y esto es algo que yo nunca me había planteado. Pensé que era el momento de devolverle al público parte de lo que me había dado. Espero aprender a decir que no y tomarme las cosas con calma porque cuando digo que sí a algo, para mí es una inmersión total, con una pasión total y desbordante.

-¿Qué hace en su tiempo libre?

-No concibo la vida sin leer, aprovecho los aeropuertos, todas mis horas libre e incluso las que le araño al sueño para leer. También me gusta dormir, escuchar música, cultivar las relaciones personales con los pocos amigos y familia que uno tiene. Cenar con ellas es mi pequeño oasis de tranquilidad y eso me lo pongo casi como obligación. Y viajar en la medida que puedo. Acabo de llegar de Nueva York, y he cargado las pilas. Luego me iré al Perú y a Buenos Aires a unos festivales de cine. Para volver corriendo el uno de septiembre a la función de "Los chicos de historia", que empieza su gira en septiembre por toda España y preparar la temporada de teatro 2010-2011 porque la 2009-2010 está ya programada.

-¿Le gusta que le vayan a ver?

-Claro, yo trabajo para le publico y acepto mis trabajos en función del público en el sentido de me daría mucha vergüenza hacer una función que le hiciera hacer perder tiempo al publico que decide acudir a verme. Me aterra defraudar al público que va al teatro solo por estar mi nombre en el cartel. Y cuando va alguien de tu familia trabajas más para hacer feliz a la gente que te quiere. Todos los días hace una buena función, pero ese día un poco más.

-Una meta a nivel personal...

-Seguir contando con lo que me he ganado que es el respeto y la confianza del público porque nunca he trabajado por conseguir fama o el mayor sueldo. Yo he trabajado para estas dos cosas: el respeto del público y de los compañeros.