5 de agosto de 2020
6 de agosto de 2009

Ahorrar en la factura de la luz

Un simple gesto como cambiar la bombilla que se utiliza habitualmente por una de bajo consumo, puede rebajar la factura de la electricidad. Modificar determinados hábitos cotidianos puede suponer una reducción de consumo que además supone un gesto de colaboración con el medio ambiente.

MENOR CONSUMO, MAYOR COLABORACIÓN CON EL MEDIO AMBIENTE

La luz eléctrica fue una de las mayores ventajas que la electricidad llevó a nuestros hogares. Un método sencillo, cómodo y relativamente económico de iluminar. Hay que tener en cuenta que este recurso sólo debe usarse cuando sea necesario, por ejemplo, si estamos en nuestra sala de estar viendo la televisión sin desarrollar ninguna otra actividad, podemos verla a oscuras.

El objetivo principal es procurar aprovechar las horas de luz natural por lo que pintar las paredes de nuestra casa en tonos claros o colocar estratégicamente los espejos son acciones que nos ayudarán a conseguir una mayor luminosidad. Además, la mejor acción sería abrir las persianas de la habitación antes que encender las luces.

De la misma forma, procuraremos apagar las luces que nos estemos usando. Hay que destacar que mediante la sustitución de una sola bombilla, cada hogar español conseguiría ahorrar 15 kw por hora y 45 kilogramos de dióxido de carbono, además de estar ahorrando unos 20,49 euros al año. De la misma forma, las lámparas fluorescentes consumen menos energía que las bombillas incandescentes normales, pero su pico de consumo se da cuando se encienden, por lo que la mejor opción es no colocarlas en lugares donde se enciendan y se apaguen con frecuencia.

El objetivo primordial, es elegir el sistema de iluminación necesaria en cada caso. Encontrar la iluminación adecuada para cada ambiente supondrá también una ayuda para nuestra vista, ya que tanto la falta como el exceso de luz pueden resultar perjudiciales.

CONSEJOS PARA EVITAR SUSTOS

Cuando se adquiere un electrodoméstico, es muy importante tener en cuenta su consumo de energía. Por ello se debe prestar especial atención en la etiqueta energética que se incluye en todos los electrodomésticos cuando quiera decidir su compra.

Lavavajillas: es uno de los electrodomésticos que más energía consumen. Elija el tamaño del lavavajillas en función de sus necesidades. Una opción interesante son los lavavajillas biotérmicos que utilizan el agua caliente del circuito procedente del calentador o la caldera.

Lavadora: las lavadoras de bajo consumo ahorran hasta un 70% de agua y un 24% de energía. Analice los ciclos de lavado que ofrece cada modelo y recuerde la importancia de disponer de un ciclo económico y corto.

Frigorífico: es el electrodoméstico que más consume de la casa. Regule la temperatura del frigorífico según las instrucciones del fabricante. No introduzca alimentos calientes, si se dejan fuera ahorrará energía. Compruebe que su frigorífico cierra herméticamente y lo abra inútilmente.

Placas eléctricas: si su cocina es eléctrica, use cazuelas y sartenes de mayor tamaño, dejar al aire 2 o 3 centímetros supone una pérdida de la energía consumida. Aproveche el calor residual cuando falten 5 minutos para acabar de cocinar.

Horno: no lo abra innecesariamente porque supone una disminución de 50 a 150 grados y está perdiendo hasta un 20% del calor acumulado. Los hornos de convección favorecen la distribución uniforme del calor, ahorran tiempo y gastan menos energía.

En el caso de televisiones, vídeos, aparatos de música y ordenadores, apáguelos cuando no los esté usando. Desconecte los interruptores de encendido de los aparatos. No los apague con el mando a distancia, algunos componentes de estos aparatos siguen conectados y consumiendo hasta el 80% del consumo normal.