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  • 22 de noviembre de 2019

    Raquel Brune: "Voy a empezar el primer capítulo rompiendo con el novio perfecto de las novelas juveniles, de nada"

    Raquel Brune: "Voy a empezar el primer capítulo rompiendo con el novio perfecto de las novelas juveniles, de nada"
    Raquel Brune - RAQUEL BRUNE
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    Raquel Brune
    RAQUEL BRUNE

       MADRID, 22 Nov. (CHANCE) -

    Aquel que lee tiene muchas experiencias vividas, conoce sentimientos que nunca creyó posible experimentar, disfruta escapando de la realidad cada vez que puede, introduciéndose en un sinfín de historias diversas. Hace poco eran los vampiros y los hombres lobo, después llegaron las distopías y los chicos malos y ahora las brujas renacen de sus cenizas. ¿Quién recuerda haber leído algo sobre hechiceras más allá del papel de Hermione en Harry Potter? ¿Algo donde las brujas sean las protagonistas indiscutibles? Difícil, ¿verdad? De eso mismo se dio cuenta Raquel Brune unos años atrás.

    "Yo tenía esta fijación de escribir algo de brujas desde hace mucho tiempo; tenía la idea de que quería hacer algo de brujas pero no la idea de qué quería contar. He crecido con Hermione Granger, con Embrujadas, con Sabrina... y notaba que me faltaba en versión libros, que no había encontrado un libro que fuese como lo que yo veía en Embrujadas: unas hermanas con sus problemas y vidas reales pero siendo brujas. Entonces, escribí el libro que me apetecía leer". Y así, con una idea que poco a poco ganaba fuerza, por una necesidad de escribir algo que ella misma quería leer, nació Brujas y Nigromantes, una trilogía cargada de magia que hará disfrutar a todas esas personas que crecieron recitando los conjuros de Harry Potter con un lápiz de madera como varita mágica.

    BRUJAS, NIGROMANTES, HERMANDADES Y RITUALES

    Las brujas ya no se esconden, han dejado de ser perseguidas. Ahora viven como una más dentro de la sociedad del siglo XXI. Trabajan, crean familias, hacen la compra, pagan las facturas, utilizan Tinder... Y justo así es como Raquel Brune nos introduce a Sabele, la protagonista de esta trilogía; una bruja de 21 años con una vida perfecta que se está preparando para ser aprendiz de Dama, un trabajo perfecto como influencer y youtuber, un pisito encantador y Cal, el novio perfecto... o bueno, por lo menos todo era perfecto hasta que Sabele decidió terminar con Cal y dejar que una de sus mejores amigas la terminase envolviendo en un conflicto para nada amistoso con su supuesta alma gemela, Luc.

    ¿Y quién es Luc? Pues para nada es el salvador de esta historia, porque a Sabele nadie la salva. Así que, olvídate de los clichés, porque Lucas no es uno de ellos. No es el típico deportista, ni el típico guaperas, ni siquiera es el chico misterioso. Luc es Luc, un amante de la música que busca alcanzar la fama por todos los medios. Y también es un poco egocéntrico, chulo y pasota. De hecho, es ese típico personaje al que entran ganas de matar en la quina página del libro. Pero se le acaba queriendo, eh.

    Pues bien, este solo es un esbozo de todo lo que Raquel Brune tiene en su cabeza. Armada con un libro bajo el brazo y un montón de cosas que contar, la escritora visitó la redacción de Europa Press para adentrarnos un poco más en Brujas y Nigromantes: Hermandad y adelantarnos que podremos esperar de la segunda entrega de su hipnotizante trilogía, Brujas y Nigromantes: Rituales, que ha visto la luz tan solo unas semanas atrás. ¡Sigue leyendo para saber más!

    RAQUEL BRUNE: "LA IDEA DE LA MUJER RECLAMANDO EL CONCEPTO DE BRUJA COMO ALGO POSITIVO CREO QUE HA LLEGADO EN EL PUNTO PERFECTO"

    CH: ¿Esta es una historia que llevases tiempo queriendo contar?

    Raquel Brune: Llevaba como dos o tres años teniéndolo en mente, pero no era algo que estuviese ahí desde el principio. Yo escribo desde los doce años. Al principio eran historias terribles, que después veía y decía: "qué vergüenza". E iba por fases. La primera novela fue sobre un mundo medieval porque estaba leyendo Eragon, Memorias de Idhum... después pasé a los vampiros y, como no, con trece años escribí sobre vampiros.

    CH: Entonces, escribías según las corrientes, pero las brujas no estaban en el mercado cuando empezaste con este libro.

    RB: Al principio seguía las corrientes, pero después empecé a intentar anticiparme, que es lo que me ha pasado con esta novela. Estaba un poco todo el tema de las brujas en el aire y justo ha explotado cuando yo he sacado la novela. La idea de la mujer reclamando el concepto de bruja como algo positivo creo que ha llegado en el punto perfecto.

    CH: ¿Cómo es el proceso de buscar editorial siendo tan joven y cumplir tu sueño?

    RB: Estaba deseando cumplir los 18 para empezar a mandar manuscritos. Mi yo ingenua decía: "Voy a escribir una novela con 18 años, voy a mandar la propuesta a las editoriales y me van a decir: 'Claro que sí, tú que no has escrito nunca nada, que no te conoce nadie, te vamos a publicar esta novela maravillosa que has escrito'". Ahora miro atrás y agradezco que nadie me publicase, aunque en ese momento me enfadase. Pero eso me sirvió para tener esa experiencia y perder el miedo de contactar con las editoriales.

    CH: ¿Cómo fue escuchar el famoso 'te publicamos el libro'?

    RB: Me quedé como 'bueno, pues vale'. Tienes ese momento muy idealizado en tu cabeza desde hace muchos años atrás y cuando llega has pensado tanto en él que te das cuenta de que es más surrealista de lo que parece. Luego pasa el tiempo y lo procesas y todo empieza a parecer real. En mi caso me bloqueé al principio.

    SABELE, EL PERFECTO EJEMPLO DE QUE NADIE PUEDE CONTROLAR EL DESTINO

    CH: Háblanos de Sabele, porque no tiene nada de común.

    RB: Me repatea mucho la típica chica súper normal, a quien de repente le pasa algo y todos los chicos guapísimos están enamorados ella. Y también el 'es guapa pero no lo sabe'. Entonces yo decía: "Quiero una protagonista guapa y que ella lo sepa". Pero eso no quiere decir que no sea humana y tenga sus problemas. Quise llevar la contraria de lo que llevaba mucho tiempo leyendo. Al final la gente se acostumbra a que sea una virtud el verse mal y quererse poco, en vez de destacar todo lo que nos gusta de nosotros.

    CH: ¿Y cómo es Sabele? Para todos aquellos que no la conozcan.

    RB: Es un personaje que se reprime mucho, aunque se justifica con la historia de su familia. Pero tiene un poco de miedo de lo que es capaz de hacer. Creo que eso también nos pasa un poco a todos, el no saber si nos da más miedo que nos vaya bien o que nos vaya mal. En el caso de ella, se justifica con la naturaleza del poder que tiene. Pero ves como se reprime y su tía no comprende por qué utiliza un poder que no es el suyo si quiere convertirse en aprendiz de dama. Entonces, durante el primer libro sí que tiene esa mezcla de inseguridades, a la vez tiene miedo de todo lo que es capaz de hacer.

    CH: Algo muy curioso es que Sabele no es la típica protagonista de 16 años.

    RB: En las novelas juveniles, cuando descubren que tienen poderes y conocen al chico, tienen unos 16 años. Yo veía Brujas y nigromantes como lo que pasa después. Aquí ya tienen 21 y lo que me interesaba era enseñar qué pasa con ese chico perfecto y esos poderes, que ya conoce y domina. Creo que esta es una incógnita que a veces nos queda cuando terminamos un libro. Así que dije: "Voy a empezar el primer capítulo rompiendo con el novio perfecto de las novelas juveniles, de nada".

    CH: En los libros extranjeros es muy común que los protagonistas sean adolescentes de 15 o 16 años, pero la realidad es que con esa edad somos niños.

    RB: Hay veces que está bien hecho, pero muchas veces yo me planteaba si tenían padres y una vida... Yo no veía esta historia para personajes de esa edad, sino para personas más adultas que ya tienen más libertades y conocen un poco más la vida. No tienes ni idea de la vida con 16 años. Si ahora muchas veces todavía no comprendo la vida, como para tener 16 años. Es una historia que dice: "Soy adulta, y ahora qué".

    LUCAS NO ES EL CHICO DEL QUE NOS ENAMORARÍAMOS A PRIMERA VISTA

    CH: Luc no es para nada el chico que esperamos encontrar en una novela juvenil.

    RB: Hay distintas formas de masculinidad. Siempre hablamos de representar a mujeres diferentes en los libros, pero se nos olvida los chicos y su modelo siempre es el súper hombre. Si nosotras pedimos no ser Katniss, no podemos exigir que ellos sean como Cuatro.

    CH: ¿Cómo es Lucas?

    RB: Es un chico que quiere comerse el mundo y necesita convencerse de que es capaz, pero a la vez tiene un montón de inseguridades. Además empieza el libro muy mal y tiene un montón de ideas falsas sobre lo que es la fama y claro, no cuadra. Si tú haces el tipo de cosas que él hace, no vas a ir por un buen camino, pero él se ha convencido de que es posible. Pero, si algo bueno tiene Luc es que es un personaje que lo intenta y no se va a rendir. Es muy impertinente y muy cabezota, pero esa cabezonería es lo que le hace ir a por todas. Pero claro, también le falta el puntito de madurar.

    CH: Chacal, o Cal, es el otro personaje masculino, el novio perfecto de cuento de hadas. La contraposición a Luc.

    RB: En mi mente Chacal era la masculinidad de las novelas, ese chico que dice 'te voy a salvar', el héroe; y Luc era todo lo contrario. En mi mente había un desafío para demostrar que se puede ser un chico igual de valido, con su historia de amor siendo más joven que la chica, siendo más débil, sin tener que salvar a los demás todo el rato... Es todo lo contrario al canon y al final no hace falta que el héroe romántico venga a salvarte siempre. De hecho, es a Lucas a quien deben de salvar. Es el único personaje que no tiene recursos para salvarse solo.

    CH: Esta novela tiene hasta siete puntos de vista diferentes, de diferentes personajes. ¿Ha sido complicado? ¿Cuál te gusta más escribir?

    RB: Han sido personajes que han estado muy marcados desde el principio y todos han tenido un mundo interior muy diferente. Entonces no ha sido muy complicado. Hay algunos que se parecen a mí por unas cosas, otros por otras, pero al final todos tienen algo con lo que me identifico. Pero sin duda, con los que más me divierto son con Luc y Jimena, porque ellos son mucho más divertidos, pasotas... y rompen con todo. Son formas de pensar muy particulares.

    CH: Lo mejor de todo es lo humanos que son.

    RB: Al final, ellos tienen su vida y su realidad y sus problemas pero con un punto mágico. Son personas reales, adolescentes de 20 años a los que no se les hace caso porque no tienen todavía un puesto de poder en la escala social y a la vez son personas que tienen sus propias dudas internas sobre qué hacer a continuación con su vida.

    UN VISTAZO A 'BRUJAS Y NIGROMANTES: RITUALES' (CONTIENE SPOILERS DEL PRIMER LIBRO)

    CH: ¿No sentiste la necesidad de que Luc y Sabele se besasen en el primer libro?

    RB: Estos personajes necesitan un tiempo. Yo aquí veía que después de su primera cita no era posible que se enamorasen en una semana. Al final, en este primer libro está ahí el tema amoroso, pero hay otras cosas que son más importantes.

    CH: ¿Cómo empieza el segundo libro?

    RB: Están asimilando todo lo que ha pasado. Empiezan en un lugar un poco sombrío, porque las perspectivas que tenían pensadas para su vida han desaparecido. Así que, para desconectar se van de vacaciones a Escocia. Una parte de la trama va a seguir en Escocia, para aprovechar toda la mitología y criaturas mágicas y otra parte de la trama va a seguir en Madrid, porque todas las circunstancias políticas de brujas están en Madrid.

    CH: ¿Vamos a ver un acercamiento entre Rosita y Letizia?

    RB: Ni lo digo ni lo desmiento.

    CH: Háblanos de la preciosa dedicatoria de este segundo libro: "Para todas las personas que alguna vez han deseado estar en cualquier otro lugar cuando todo lo que necesitaban se encontraba en su interior".

    RB: Me he dado cuenta de que lo que le pasaba a Sabele es lo mismo que le pasa a mucha gente. A veces, crees que necesitas irte porque tienes un problema y cuando cambias de aires y de gente te das cuenta de que el problema está dentro de ti, no estaba en tu entorno. Y me di cuenta que es algo que le pasa a mucha gente. Tenemos que mirar dentro de nosotros mismos y descubrir que está pasando. Tenemos que redescubrirnos.

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