5 de agosto de 2020
6 de agosto de 2009

¡A la rica tapa!

Por M. J. Moreno

En los días calurosos de agosto, cuando las ciudades parecen estar completamente vacías debido a las vacaciones y una camina por la capital buscando qué hacer con los ratos de ocio surge una idea, algo castiza quizá pero siempre recurrente: irse de tapas.

Durante el año disponemos de muy poco tiempo para pasarlo con amigos y familiares, debido al estrés y las complicaciones de la vida diaria, pero si para algo sirve el mes de agosto es para disfrutarlo en las terrazas que muchos establecimientos nos ofrecen. ¿Lo más demandado? Las cañas, pero para acompañarlas no hay nada mejor que una tapa.

Si quieres saber dónde se encuentran los mejores sitios para disfrutar de esta tradición, las más 'chic' o incluso aprender a prepararlas en tu casa para las visitas, aquí te proponemos una serie de consejos básicos que no puedes dejar pasar por alto.

Un poco de historia

Se dice que esto de las tapas viene de la Edad Media, cuando Alfonso X el Sabio cayó enfermo y por prescripción facultativa tomaba varios sorbos de vino al día. Se cuenta que para acompañarlos y evitando así el efecto del alcohol los acompañaba de pequeños bocados de comida.

Obviamente y, como todo en esta vida, estos aperitivos han ido evolucionando, por lo que hemos pasado de los "pequeños bocados" en el siglo XIII a comida más consistente, siendo costumbre ahora el "cenar de tapas".

Normalmente se incluyen en el precio de la bebida y en España las que más triunfan son las de las provincias del norte, sobre todo por zonas gallegas, donde son ya una tradición gastronómica. En otros lugares los hosteleros no se estiran tanto y deciden acompañar la cerveza o el vino con frutos secos, aceitunas o patatas fritas, que si bien no nos sirven para cenar... sí nos abren boca.

Los Austrias... se van de tapas

Sin lugar a dudas la zona más de moda de Madrid es la de Los Austrias: Empezamos por la Cava Baja en Díaz y Larrui con un poco de embutido o queso y un vino, y de aquí vamos a Casa Lucas donde la cocina es más seria: Salmorejo, croquetas, carrillada o algún canapé caliente, también vinos por copas y cañas bien tiradas. En la puerta de al lado están Los huevos de Lucio sucursal de tapeo del clásico Lucio, donde los huevos estrellados son un clásico. Andamos un poco más y nos encontramos con El tempranillo, con una carta de vinos interesante. Como colofón podemos acabar en Viuda de vacas con una gallina en pepitoria y un bacalao a la portuguesa, sin olvidarnos de La taberna de los cien vinos, ayudándonos de un buen trago para digerir mejor.

Con un abanico en mano, sandalias, gafas de sol, unos euros y buena compañía podrás gozar de los placeres de esta costumbre que ya empieza a ser internacional. Este verano el aire libre y la buena gastronomía te esperan.