13 de agosto de 2020
6 de agosto de 2009

Pepo Oliva, el buenazo "Justo" de "La señora"

Pepo Oliva, el buenazo "Justo" de "La señora"
BEATRIZ VELASCO

Por Irene Díaz

Justo, el más buenazo del carismático servicio que trabaja para "La Señora", nos recibe en su casa familiar de Madrid. A los veintiséis años Pepo Oliva lo dejó todo por perseguir un sueño: ser actor. Por aquel entonces el madrileño era ejecutivo en una importante empresa nacional pero la farándula le engatusó y se enamoró de Cádiz. Su mujer y él se fueron a la playa con una furgoneta, su moto y una cariñosa perra que por aquel entonces les acompañaba a todos lados, hoy ya llevan diecinueve años en Puerto Real, tienen dos hijos de catorce y dieciséis años y están enamorados del carácter gaditano. Pepo intuyó el éxito de la serie cuando le ofrecieron el proyecto, la calidad del trabajo hizo que no dudase en coger el tren cada semana para ir a rodar a Madrid aun tenido que dejar a los suyos en la playa.

-¿Cómo defines a Justo?

-Es una muy buena persona, un hombre con un alto sentido común, se rige por principios vitales muy básicos, es hombre tierra. Justo no tiene aristas, es muy diáfano y no sabe engañar, con una simple mentirijilla se siente ya fatal.

-¿Los hay así de buenos?

-Sí, yo creo que sí, la gente de pueblo es así, día a día intercambian valores humanos que la gente de ciudad tiene olvidados. En el interior de Castilla la gente es así, todos tenemos nuestros más y nuestros menos. Nos rige un instinto animal, eso no podemos evitarlo pero en el fondo somos buenos, son las circunstancias las que nos retuercen y contra ellas hay que luchar.

-¿Te pareces a él?

-Sí, no tengo su carácter pero comparto su manera de ver las cosas, le he moldeado con todo lo que me gusta de mi.

-¿Esperabais el éxito de la serie?

-Algunos lo intuíamos, era una serie muy cálida, encuadrada en una época muy poco tratada hasta el momento y con un tratamiento de guión casi cinematográfico. La dirección de actores era muy enriquecedora, sobre todo al principio, cuando estaba Luis Güell, quien puso en pie el proyecto. Los decorados reales y auténticos marcan la diferencia pero además hemos formado un equipo increíble, el afecto no ha surgido sólo entre nosotros también estamos enamorados del proyecto que tenemos entre manos y luchamos en común para sacarlo adelante, es uno de los mejores equipos con los que he trabajado hasta ahora, hay una comunicación perfecta desde el primero hasta el último.

-¿Fuera de las cámaras también respetáis esa división que hay entre señores y criados en la serie?

-Jugamos a eso a menudo y nos lo pasamos muy bien, pero al salir de plató no distinguimos entre clases. Ellos quedan más que yo porque yo vivo en Cádiz y sólo vengo a Madrid los días que tengo que grabar.

-Explícame eso, que hace un madrileño viviendo en Cádiz...

-Fue un flechazo, mi mujer y yo teníamos unos amigos allí y cuando hacíamos giras de teatro allá por los años ochenta acudíamos asiduamente a las jornadas de teatro Puerto Real con nuestros montajes. Una de las veces fuimos a pasar quince días y nos convencieron para establecernos allí, nuestro trabajo se inventa y decidimos inventarlo allí. Espacio cero se llamaba nuestra compañía, nos fuimos con la furgoneta de teatro, una moto y nuestra perra y allí nos quedamos, llevamos ya diecinueve años viviendo en Cádiz. Tenemos luz, playa y estamos enamorados de la gente de allí.

-¿Cómo llevas tener que viajar tanto?

-Ahora un poco mal, vivo a salto de mata y me cuesta lo mío encontrar billete, Cádiz está a cuatro horitas de Madrid y los madrileños aprovechan para pasar allí el fin de semana así que tengo que planear los viajes con bastante antelación.

-¿Vas a compaginar la serie con algún otro proyecto?

-No, lo tengo muy claro, no quiero saber nada de nada hasta que no termine la grabación de la serie, me parecería feo faltar. Me gusta hacer las cosas paso a paso y con tiempo, lo que más valoro es el tiempo, tiempo para estar con mi gente y volver a poner en pie mi compañía de teatro, quiero retomar el teatro contemporáneo.

-¿Confiabas en poder vivir de la interpretación?

-Sí, sinceramente sí, era lo que más quería en el mundo y me sentía capaz de remover Roma con Santiago hasta conseguirlo, el tiempo me ha dado la razón, soy tan cabezota como Justo y al final el que la sigue la consigue.

-¿Te apoyaron en casa cuando decidiste ser actor?

-No, al principio no, tenía un trabajo muy bien remunerado. Con tan sólo veintiséis años ya me había convertido en ejecutivo de una gran empresa nacional, estaba en el nivel uno, sólo tenía por encima al jefe de personal y al presidente pero se me atravesó el teatro por medio y no dudé en dejarlo todo por él.

-Ahora seguirán la serie...

-Me siguen todos, desde hace muchos años. Podría decir que lo hago por mi madre pero sería mentira, a mi me gusta más que a ella.

-¿Te has arrepentido alguna vez?

-Nunca, tengo muchas cosas que agradecerle al oficio de actor, me ha enseñado y me sigue enseñando mucho. No me puedo quejar, cada experiencia profesional me enriquece personalmente. No se me ocurre pensar en jubilarme, si no es de una manera será de otra pero seguiré siempre en esto. Puerto Real necesita de nuevas referencias culturales, sus chavales sólo tienen el botellón y me da pena que estemos ofertándoles tan poco a nuestros hijos.

-¿Tienes hijos?

-Dos, Pepo de dieciséis y Roberto de catorce.

-Están en una edad difícil...

-Conflictiva, es una etapa de búsqueda, se tienen que encontrar a sí mismos, hasta ahora han estado muy protegidos y resguardados bajo nuestra tutela y ahora se dan cuentan de que tienen que decidir por sí mismos y se revelan contra todo.

-Pareces llevarlo bien...

-Bueno, la procesión va por dentro pero en casa tenemos mucho afecto, eso es fundamental para que las relaciones funcionen. Tenemos mucha confianza, cuentan con nosotros y van por buen camino, hemos conseguido que no entren en pérdida y en ese sentido podemos estar tranquilos.

-¿Que te dice la gente por la calle?

-"¡Justo, hazte con ella!" La gente está muy enganchada a la serie, me han llegado a dar el pésame por la muerte de un personaje.

-¿No os ha perjudicado retrasar tanto la emisión de la segunda temporada?

-Pensábamos que lo haría pero a la vista está que no, hemos terminado en pleno verano con casi tres millones de espectadores.

-¿Qué nos puedes adelantar de la tercera temporada?

-Habrá nuevas incorporaciones y muchas sorpresas más pero no puedo adelantaos más

-¿Qué relación tienes con Ana Wagener tras las cámaras?

-Muy buena, es una compañera estupenda, vital como pocas. No se parece en nada a Vicenta, hace uno de los mejores trabajos que he podido observar de cerca, compone, se expresa y sabe comunicar muy bien.