26 de febrero de 2021
1 de diciembre de 2014

La tala de impacto reducido apoya la diversidad de los bosques

La tala de impacto reducido apoya la diversidad de los bosques
ANDREW SNYDER

MADRID, 1 Dic. (EUROPA PRESS) -

Una cuidadosa planificación y el uso de la tala de impacto reducido (RIL, por sus siglas en inglés) son prácticas que evitan daños innecesarios al bosque circundante. Según un estudio publicado en 'Current Biology', sus autores explican que rutas bien planificadas de tala o talas dirigidas para que los árboles cortados no aplasten los que se dejan en pie reducen el nivel de daño en la selva.

"Se delimitan cuatro millones de kilómetros cuadrados de bosque tropical para la tala a nivel mundial", señala Jake Bicknell, de la Universidad de Kent, en Reino Unido, y añade que esto representa un área más grande que el tamaño de India. "Incluso si pudiéramos mejorar las operaciones de extracción de madera en una parte de esta área, los beneficios para la biodiversidad y su conservación serían muy elevados", añade.

Los investigadores realizaron un meta-análisis de estudios que compararon la diversidad en el bosque tropical primario mediante la extracción convencional y RIL, detectando efectos consistentemente más bajos de RIL frente a las prácticas convencionales de explotación, con cambios más pequeños en la abundancia de las especies tras la tala RIL. Este método menos agresivo parece causar también menos daño a las aves, artrópodos, mamíferos y, especialmente, los murciélagos.

El nuevo estudio es una buena noticia después de otro informe publicado en la revista 'Current Biology' que muestra que incluso la eliminación de muy pocos árboles puede tener un impacto devastador sobre los animales del bosque y en los mamíferos y anfibios en particular. El último trabajo sugiere que esto se debe a que las "intensidades de tala no siempre son indicativas de los niveles de perturbación reales derivados de la explotación forestal".

En muchos casos, se producen un montón de daños innecesarios en el bosque. Los consumidores también pueden poner de su parte al exigir que la madera que compren tenga certificado de tala RIL, aunque puede ser difícil de conseguir por el momento, puesto que, según Bicknell, menos del 5 por ciento de los bosques productores de madera cumple con esa norma. No obstante, este científico ve razones para ser optimista.

"Las directrices ya están, las técnicas de extracción están disponibles y existe la experiencia, por lo que hay pocas excusas para que las empresas madereras no implementen la tala RIL", subraya. "Económicamente, RIL puede traer mayores beneficios a las empresas madereras en el largo plazo, a pesar de que los gastos iniciales pueden ser ligeramente mayores que con las prácticas convencionales".

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