4 de junio de 2020
7 de abril de 2020

La 'bomba biológica' oceánica captura el doble de carbono de lo pensado

La 'bomba biológica' oceánica captura el doble de carbono de lo pensado
Mediciones de absorción de carbono - KEN BUESSELER/WHOI

MADRID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -

Se sabe que el océano juega un papel esencial en la captura de carbono de la atmósfera, pero un nuevo estudio de la Institución Oceanográfica Woods Hole (WHOI) muestra que la eficiencia de la "bomba de carbono biológica" del océano se ha subestimado drásticamente, con consecuencias para evaluaciones climáticas.

Cada primavera en el hemisferio norte, la superficie del océano entra en 'erupción' en una floración masiva de fitoplancton. Al igual que las plantas, estos organismos flotantes unicelulares usan la fotosíntesis para convertir la luz en energía, consumiendo dióxido de carbono y liberando oxígeno en el proceso.

Cuando el fitoplancton muere o es comido por el zooplancton, los fragmentos ricos en carbono se hunden más profundamente en el océano, donde, a su vez, son comidos por otras criaturas o enterrados en sedimentos. Este proceso es clave para la 'bomba de carbono biológica', una parte importante del ciclo global del carbono.

En un artículo publicado en la revista 'Proceedings of the National Academy of Sciences', el geoquímico de la OMSI Ken Buesseler y sus colegas demostraron que la profundidad del área iluminada por el sol donde se produce la fotosíntesis varía significativamente en todo el océano.

Esto es importante porque la capacidad del fitoplancton para absorber carbono depende de la cantidad de luz solar que puede penetrar en la capa superior del océano. Al tener en cuenta la profundidad de la zona eufótica o iluminada por el sol, los autores descubrieron que aproximadamente el doble de carbono se hunde en el océano por año de lo estimado previamente.

El documento se basa en estudios previos de la bomba de carbono, también los propios de los autores de esta investigación. "Si observa los mismos datos de una manera nueva, obtendrá una visión muy diferente del papel del océano en el procesamiento del carbono, de ahí su papel en la regulación del clima", dice Buesseler.

"Usando las nuevas métricas, podremos refinar los modelos no solo para decirnos cómo se ve el océano hoy, sino cómo se verá en el futuro --agrega--. ¿La cantidad de carbono que se hunde en el océano sube o baja? Ese número afecta el clima del mundo en que vivimos".

En el documento, Buesseler y sus coautores piden a sus colegas oceanógrafos que consideren sus datos en el contexto del límite real de la zona eufótica.

En lugar de tomar medidas a profundidades fijas, los autores utilizaron sensores de clorofila, que indican la presencia de fitoplancton, para evaluar rápidamente la profundidad de la región iluminada por el sol. También sugieren usar la firma de un isótopo de torio natural para estimar la velocidad a la que se hunden las partículas de carbono.