13 de agosto de 2020
13 de julio de 2020

Mares subárticos impulsan cambios complejos en el Océano Ártico

Mares subárticos impulsan cambios complejos en el Océano Ártico
Mapa del Océano Ártico que muestra la ubicación de las cuencas amerasiana y euroasiática. Las flechas muestran el camino del agua cálida y fresca del Pacífico y el agua cálida y salada del Atlántico hacia la región - POLYAKOV ET AL. 2020/'FRONTIERS IN MARINE SCIENCE'

MADRID, 13 Jul. (EUROPA PRESS) -

Una nueva investigación explora cómo los océanos de latitudes más bajas impulsan cambios complejos en el Océano Ártico, empujando a la región a una nueva realidad distinta de la norma del siglo XX.

La Universidad de Alaska Fairbanks y el Instituto Meteorológico de Finlandia lideraron esta investigación internacional, que incluyó investigadores de seis países. El primero de varios artículos relacionados fue publicado este mes en 'Frontiers in Marine Science'.

El cambio climático es más pronunciado en el Ártico. El Océano Ártico, que cubre menos del 3% de la superficie de la Tierra, parece ser bastante sensible a las condiciones anormales en los océanos de latitudes más bajas.

"Teniendo esto en cuenta, el objetivo de nuestra investigación fue ilustrar la parte del cambio climático en el Ártico impulsado por flujos de agua oceánica anómalos desde el Océano Atlántico y el Océano Pacífico, un proceso al que nos referimos como borealización", comenta el autor principal, Igor Polyakov, oceanógrafo del Centro Internacional de Investigación del Ártico de la UAF y FMI.

Aunque el Ártico a menudo se ve como un sistema único que se ve afectado por el cambio climático de manera uniforme, la investigación enfatizó que la Cuenca Amerasiana del Ártico (influenciada por las aguas del Pacífico) y su Cuenca Euroasiática (influenciada por las aguas del Atlántico) tienden a diferir en sus respuestas al cambio climático.

Desde las primeras mediciones de temperatura y salinidad tomadas a fines del siglo XIX, los científicos han sabido que el agua fría y relativamente fresca, que es más ligera que el agua salada, flota en la superficie del Océano Ártico. Esta capa fresca bloquea el calor del agua más profunda para que no se derrita el hielo marino.

En la cuenca euroasiática, eso está cambiando. La entrada anormal de agua cálida y salada del Atlántico desestabiliza la columna de agua, haciéndola más susceptible a la mezcla. La capa protectora fresca del océano superior se está debilitando y el hielo se está volviendo vulnerable al calor de las profundidades del océano. A medida que continúa la mezcla y la descomposición del hielo marino, el proceso se acelera. El océano se vuelve más biológicamente productivo a medida que el agua más profunda y rica en nutrientes llega a la superficie.

Por el contrario, la mayor afluencia de aguas cálidas y relativamente frescas del Pacífico y procesos locales como el derretimiento del hielo marino y la acumulación de agua de río hacen que la separación entre las capas superficiales y profundas sea más pronunciada en el lado amerasiano del Ártico. A medida que crece la reserva de agua dulce, limita la mezcla y el movimiento de nutrientes a la superficie, lo que potencialmente hace que la región sea menos productiva biológicamente.

El estudio también explora cómo estos cambios físicos afectan a otros componentes del sistema ártico, incluida la composición química y las comunidades biológicas.

La retirada del hielo marino permite que penetre más luz en el océano. Los cambios en los patrones de circulación y la estructura de la columna de agua controlan la disponibilidad de nutrientes. En algunas regiones, los organismos en la base de la red alimentaria se están volviendo más productivos. Muchos organismos marinos de las latitudes subárticas se están moviendo hacia el norte, en algunos casos reemplazando a las especies locales del Ártico. "En muchos aspectos, el Océano Ártico ahora parece un océano nuevo", asegura Polyakov.

Estas diferencias cambian nuestra capacidad de predecir el clima, las corrientes y el comportamiento del hielo marino. Existen importantes implicaciones para los residentes del Ártico, la pesca, el turismo y la navegación.

Este estudio se centró en cambios a gran escala en el Océano Ártico, y sus hallazgos no representan necesariamente condiciones en aguas cercanas a la costa donde viven y cazan personas.

El estudio enfatizó la importancia del monitoreo científico futuro para comprender cómo este nuevo reino afecta los vínculos entre el océano, el hielo y la atmósfera.

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