12 de julio de 2020
2 de abril de 2006

Los ácidos grasos omega-3 inhiben el crecimiento de células cancerígenas en el hígado

MADRID, 2 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los ácidos grasos omega-3, sustancias que se encuentran en altas cantidades en el aceite de pescado y en ciertas semillas y frutos secos, inhiben de forma destacada el crecimiento de células de hígado cancerígenas, lo que supone que podrían constituir una terapia eficaz tanto para el tratamiento como para la prevención del cáncer de hígado en seres humanos.

De hecho, según los resultados de dos estudios de la Universidad de Pittsburgh que se han hecho públicos durante la reunión anual de la Sociedad Americana de Investigación del Cáncer, que se celebra estos días en Washington (Estados Unidos), el efecto de los ácidos grasos omega-3 sobre las células tumorales se debe probablemente a la inducción de la apoptosis o muerte celular programada.

El primer estudio se centra en el efecto y mecanismo de los omega-3 y los omega-6 en las células de carcinoma hepatocelular humano. Este tipo de cáncer supone entre el 80 y el 90 por ciento de todos los tipos de cáncer de hígado y los pacientes suelen tener una supervivencia de tres a seis meses tras el diagnóstico.

Los investigadores trataron el cáncer con dos tipos de ácidos grasos omega-3, el ácido docosahexanoico (DHA) y el ácido eicosapentanoico (EPA) o con el ácido araquidónico (AA), que es un tipo de ácido graso omega-6, durante un periodo de 12 a 48 horas. El tratamiento con DHA y EPA dio lugar a una inhibición en el crecimiento celular que dependía de la dosis empleada. El tratamiento con AA no mostró ningún efecto.

Acto seguido, los investigadores descubrieron que el tratamiento con DHA indujo la escisión de una enzima en el núcleo celular conocida como polimerasa o PARP, que participa en la reparación de los daños del ADN, la mediación de la apoptosis y la regulación de la respuesta inmune. La escisión de esta enzima se considera un indicador de la respuesta inmune. Además, el tratamiento de DHA y EPA disminuyó de forma indirecta los niveles de otra proteína conocida como betacatenina, cuya excesiva abundancia que ha sido ligada al desarrollo de varios tumores.

En el segundo estudio, los investigadores trataron células tumorales de colangiocarcinoma con ácidos grasos omega-3 y omega-6 durante 12 a 48 horas. El colangiocarcinoma es una forma particularmente agresiva de cáncer de hígado que surge en los conductos que portan la bilis del hígado y tiene una tasa de mortalidad extremadamente elevada. De nuevo, los tratamientos con los ácidos omega-3 DHA y EPA inhibieron el crecimiento tumoral y el omega-6 no mostró efectos. Asimismo, el tratamiento con DHA indujo una escisión de la PARP en las células tumorales y el tratamiento con DAH y EPA disminuyó de forma significativa el nivel de la proteína beta catenina en las células.