5 de julio de 2020
21 de febrero de 2006

Las bases biológicas para que las aves tengan dientes continúan en su información genética

Las bases biológicas para que las aves tengan dientes continúan en su información genética

MADRID, 21 Feb. (EUROPA PRESS) -

Las bases biológicas para que las aves tengan dientes continúan en su información genética, según un estudio de las Universidades de Wisconsin en Madison (Estados Unidos) y de la Universidad de Manchester (Reino Unido) que se publica en la revista 'Current Biology'. Los científicos han descubierto nuevas pruebas de que la capacidad para formar órganos que se habían perdido durante la evolución, en este caso los dientes, puede persistir millones de años después de que el último ancestro conocido los poseyera.

Los expertos explican que aunque las aves no tienen dientes, sin embargo, sus ancestros hace entre 70 y 80 millones de años sí los tenían. La pérdida evolutiva de los dientes es propia de la formación del pico que está presente en todas las aves. Sin embargo, se sabe que si el tejido formador de los dientes en los ratones está en contacto con el tejido de la mandíbula de las aves, el tejido aviar es capaz de seguir las instrucciones facilitadas por el tejido del ratón y participar en la formación de los dientes y que éstos se asemejan mucho a los de los mamíferos.

Sin embargo, los científicos han descubierto que las aves modernas tienen la capacidad de hacer dientes incluso sin instrucciones procedentes del tejido de ratón. En su investigación, los científicos muestran que la variante talpid2 del pollo alberga un cambio genético que permite la formación de dientes en las mandíbulas superior e inferior de las aves embrionarias.

Estos dientes muestran una posición en el desarrollo similar a la de los dientes de mamíferos y están asociados con instrucciones moleculares similares. Además, cuando compararon el desarrollo inicial de las estructuras, los investigadores se dieron cuenta de que la formación de los dientes en los pollos no se diferenciaba de la de los mamíferos, pero era similar a la del caimán, el familiar vivo más cercano de las aves modernas.

Los descubrimientos sugieren que las aves estaban iniciando programas de desarrollo similares a los de sus ancestros reptiles.

Además, los autores descubrieron que la capacidad para formar dientes aún permanece en los pollos normales y que puede ser desencadenada en el laboratorio a través de señales moleculares. En conjunto, los resultados indican que incluso aunque las aves modernas perdieron los dientes hace millones de años, el potencial para su formación aún persiste.