8 de julio de 2020
5 de octubre de 2006

El cambio climático podría tener un impacto rápido y directo sobre los océanos, según estudio

El cambio climático podría tener un impacto rápido y directo sobre los océanos, según estudio

MADRID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -

Los resultados de un estudio de la Universidad de California en Davis (Estados Unidos) proporcionan nuevas pruebas de que el cambio climático puede tener un impacto rápido y directo sobre la circulación y química oceánica. La investigación, que vincula por primera vez los cambios rápidos en la salinidad del Océano Atlántico Norte con las variaciones en la temperatura en Groenlandia y en los patrones de las lluvias tropicales durante la última edad de hielo, se publican en la revista 'Nature'.

Los científicos reconstruyeron un registro de las temperaturas y salinidad de hace entre 45.000 y 60.000 años a partir de los restos químicos de conchas fósiles de pequeños animales del plancton recuperados de sedimentos marinos profundos. Compararon sus resultados con el registro del cambio climático abrupto registrado en los hielos profundos de Groenlandia.

En ese tiempo, la mayor parte del norte de América y Europa estaba cubierta por un manto de hielo. Pero los registros de hielo mostraron patrones repetidos de calentamiento repentino, llamados ciclos Dansgaard-Oeschger, cuando las temperaturas de Groenlandia subían entre cinco y diez grados centígrados durante varias décadas.

Esos ciclos estaban asociados con cambios rápidos en la salinidad de la superficie del agua del Atlántico Norte. El Atlántico se volvía más salado durante los periodos fríos y más dulce durante los intervalos cálidos. Según los científicos, la dulzura probablemente refleja los cambios en los patrones de lluvias, sobre todo en los trópicos.

La circulación del Atlántico Norte mueve las aguas cálidas y saladas manteniendo la temperatura de Europa relativamente templada. La circulación oceánica profunda es muy sensible a la salinidad de las aguas superficiales del Atlántico Norte. El clima templado, altas precipitaciones y condiciones más dulces pueden alterar la circulación. Durante las épocas glaciales, la menor circulación provocó el enfriamiento del clima.

El estudio muestra que a medida que se enfriaba el clima en Groenlandia, la salinidad aumentaba rápidamente en la circulación del Atlántico Norte subtropical. La acumulación de la sal durante estos intervalos fríos cuando la circulación transportadora se redujo podría haber promovido que el sistema se reiniciara rápidamente en transiciones hacia intervalos cálidos. Sin embargo, se desconoce aún el desencadenante real que causó que la circulación Atlántica se reiniciara durante la edad de hielo.

Una vez que comenzó el calentamiento, la desintegración de las capas de hielo podría haber contribuido al endulzamiento del agua del Atlántico, pero esto podría haberse visto en parte reducido por un aumento de la salinidad del Atlántico.

La investigación observó los cambios durante la última edad de hielo, cuando las temperaturas globales eran mucho menores de las de hoy día. Pero los resultados muestran que la salinidad oceánica es muy sensible a los cambios climáticos y podría cambiar rápidamente, en cuestión de décadas.